20/06/2026
Tu yo de niña probablemente te miraría con los ojos llenos de orgullo…
Y aunque quizá no entendería todo el dolor que atravesaste, sí reconocería algo:
que nunca dejaste de levantarte.
Te diría:
Gracias por no abandonarnos cuando todo dolía.
Gracias por seguir buscando luz incluso en los días donde parecía más fácil apagarse.
Mirá hasta dónde llegaste… convertiste las heridas en fuerza, el miedo en impulso y las caídas en caminos nuevos.
No sabías que ibas a reinventarte tantas veces.
Que ibas a sostener, crear, cuidar, luchar y aun así seguir teniendo un corazón sensible.
Estoy orgullosa de la mujer en la que nos convertimos.
Porque no dejaste que la vida te endureciera… te volvió más humana.
Más consciente. Más valiente.
Y aunque hubo momentos donde sentiste que todo se derrumbaba, nunca te quedaste quieta mirando las ruinas.
Construiste otra vez.
Y otra vez.
Y otra vez.
La nena que fuiste necesitaba saber que un día iba a convertirse en una mujer capaz de transformar dolor en amor, sueños en proyectos y miedo en movimiento.
Y si pudiera abrazarte, solo te diría una cosa:
Lo logramos.
No de la manera que imaginábamos cuando éramos chicas… pero lo logramos.
Feliz cambio de década para mí..
Vuelvo a pedir tres deseos.. ❤️