26/02/2026
Desapareció en 2008, durante unas reformas en la casa de la familia. En aquel entonces, todos dieron por hecho que se había escapado por el portón aprovechando el movimiento de los obreros. La buscaron, pero al no encontrar rastro de ella, terminaron aceptando que se había ido para siempre. La sorpresa llegó cinco años después, en 2013, y de la forma más inesperada. La familia empezó a notar una humedad persistente en el suelo y decidieron romper las baldosas para reparar la filtración. Mientras retiraban los escombros y el polvo, algo se movió en la cavidad que acababan de abrir. Al limpiar el área, no podían creer lo que veían: era su tortuga Chepita, viva y atrapada en el mismo lugar donde se habían hecho las obras años atrás. Había pasado todo ese tiempo confinada en un espacio oscuro y reducido bajo el piso. Según explicaron los expertos, logró sobrevivir gracias a una combinación de resistencia biológica y suerte: la misma filtración de agua que los obligó a romper el suelo fue la que la mantuvo hidratada, mientras que su metabolismo se ralentizó al mínimo para conservar energía, alimentándose apenas de los insectos que lograban colarse bajo los cimientos. Tras cinco años de encierro forzado, Chepita finalmente recuperó su libertad y regresó con su familia.