10/09/2019
Tenemos que hablar de las blusas/camisetas con consignas feministas que venden en tiendas como Forever21, Bershka, Pull&Bear, Zara, H&M, Stradivarius y demás tiendas fast fashion. No venimos a juzgar el feminismo de nadie, esa no es la idea, solo queremos informarles y tal vez concientizar al respecto sobre tema.
Está mal y es muy irónico comprar esas camisetas con el “Girl Power” en esas tiendas cuando ellos son grandes explotadores de mujeres, que violan sus derechos laborales y humanos todos los días.
La que cose y estampa esa camisa es una mujer al otro lado del mundo que no tiene un salario digno, que trabaja 150 horas extra al mes SIN QUE SE LAS PAGUEN, que no tiene un contrato de trabajo y mucho menos seguro social. La mayoría de las mujeres que trabajan en fabricas de confección subcontratadas en países de Asia o África han sufrido abusos físicos o verbales en sus lugares de trabajo por parte de sus jefes. ¿Ven lo lejos que está esto del feminismo?
La industria de las fast fashion tiene rato de estar lucrando con el feminismo y dándonos camisas con frases que hacen visible la lucha y que nos “empoderan” pero a costa de los derechos de otra mujer.
¡¡NO SE PUEDE EXPLOTAR MUJERES EN UN PAÍS PARA EMPODERARLAS EN OTRO!!
La moda es un tema feminista, empezando porque el 80% de trabajadores de fábricas textiles de todo el mundo son mujeres, algunas de ellas aún son niñas. Lo que vestimos de este lado del mundo impacta la vida de otra mujer al otro lado.
Claro que estas mujeres necesitan ese trabajo, pero eso no justifica tenerlas en condiciones horribles, poco dignas e inhumanas. Ojo, NO estamos pidiendo desempleo y que cierren estas fábricas, estamos pidiendo que se les garanticen mejores condiciones de trabajo.
Si ya tienen la t-shirt todo bien, estamos seguras que la compraron sin saber esto, pero por favor compartamos esta info con las demás personas, usar nuestra voz y en este caso redes sociales para informar hace cambios. Las camisetas son lindas, ayudan a visibilizar el moviendo, además de que vestirse también es un acto político, pero ¿qué les parece si mejor las pagamos a hacer o se las compramos a alguna agrupación feminista del país?
El impacto es menor, mucho menor.
Ilustración de