02/09/2026
El cuerpo también sabe que el verano está terminando.
En Ayurveda, el final del verano y la llegada del otoño representan una transición importante. Poco a poco dejamos atrás el calor y aparecen cualidades más secas, móviles y frescas, tradicionalmente asociadas al aumento de Vata.
No significa pasar de golpe a una alimentación completamente invernal. Durante las primeras semanas todavía puede persistir el calor de Pitta. La clave está en hacer la transición progresivamente: hidratar, nutrir, templar y recuperar regularidad.
En la cocina, empezamos a dejar atrás el exceso de preparaciones frías, secas y crudas para recuperar sopas, cremas, caldos, v***r, horno, guisos suaves y cocciones más lentas.
Es temporada de volver a alimentos que aportan nutrición y calidez: calabaza, boniato, zanahoria, remolacha, calabacín, puerro, arroz, avena, quinoa, legumbres bien cocidas, huevos, pescado, frutos secos y semillas. Y aprovechar frutas de temporada como higos, uvas, peras y manzanas.
También podemos acompañar esta transición con plantas y especias aromáticas como hinojo, comino, cilantro, cardamomo, cúrcuma, canela o pequeñas cantidades de jengibre, sin abusar todavía de las más picantes mientras persista el calor.
Y el cambio no sucede únicamente en nuestra alimentación.
Con la llegada del tiempo más seco, la piel, el cuero cabelludo y el cabello también empiezan a pedir otra forma de cuidado.
La tradición ayurvédica concede especial importancia al aceite, el masaje, el descanso y la regularidad durante esta época. Una idea que compartimos profundamente en Blau del Mirall: observar antes de tratar y adaptar plantas, texturas y rituales a las necesidades de cada momento.
Porque tampoco tenemos por qué utilizar las mismas plantas ni los mismos tratamientos durante todo el año.
La naturaleza cambia de fórmula.
Nuestro cuidado también debería hacerlo.
BLAU DEL MIRALL
Cosmética profesional biológica · Enfoque integrativo