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cas ensambladas que crean un conjunto de estímulos y representaciones de colores y formas que actúan en el observador como concentrador y generador de energía brindando inspiración. Los mandalas son un despertador hacia niveles de conciencia superior, puertas de a altas frecuencias vibratorias. Descubrir sus códigos es encontrar las llaves que nos reconectan con la luz superior que habita dentro, para comprender y experimentar que formamos parte de una conciencia superior. El mandala trabaja enviando estímulos sensoriales a la mente interna en forma similar a lo que hoy se conoce como subliminal. El mensaje pasa a través de la visión hacia los receptores del cerebro en donde se procesa y se obtiene una reacción, como cambios de actitud positiva, recuperación de autoestima, liberación de miedos, angustias, desbloquea emocionalmente y genera una gran cantidad de cambios internos. Esta posibilidad que da el mandala, parte de que su estructura de forma es correspondiente a la estructura de formas arquetípicas posibles que adquiere el universo en constante cambio y evolución. Son las infinitas posibilidades que tiene el caleidoscopio del universo. Los mandalas dan una sensación de traslado o viaje multidimensional, preparan a la mente para centrarla, expandirla, a nuevos conocimientos que parten de la sabiduría infinita universal. En nuevos niveles de conciencia sobrevienen nuevos niveles de reflexión y energía. Al observar el mandala se tendrán mayores efectos. Una vez que nuestra mente capta el estímulo visual se llevan a cabo los procesos de cambio. La geometría del círculo representante de la forma de Dios, la unidad y la totalidad.