20/05/2026
LAS FRECUENCIAS
Pensar en las frecuencias puede sonar muy técnico, pero en el mundo de la audición y el lenguaje es algo bellísimo y muy práctico. Para explicarlo de forma sencilla, imagínalas como el "tono" o la afinación de los sonidos.
Físicamente, el sonido viaja en ondas. La frecuencia es la cantidad de ondas que pasan por un punto en un segundo y se mide en Hertz o Hercios (Hz).
En el día a día, dividimos las frecuencias en tres grandes grupos que afectan directamente cómo aprende a hablar un niño:
• Frecuencias Graves o Bajas (entre 125 Hz y 500 Hz): Son los sonidos "gordos" o profundos. El motor de un camión, el tambor, o un trueno. En el habla, aquí se concentran las voces masculinas y la energía de las vocales como la "u" y la "m". Si un niño solo oye aquí, detectará que le hablan, pero no entenderá qué le dicen.
• Frecuencias Medias (entre 500 Hz y 2000 Hz): Es la zona donde se encuentra el grueso de la voz humana. Sonidos como el claxon de un auto o el llanto de un bebé. Aquí se ubican vocales como la "a", la "e" o la "i".
• Frecuencias Agudas o Altas (de 2000 Hz a 8000 Hz o más): Son los sonidos finos y chillones. El canto de un pájaro, el silbato de un réferi o el timbre. En el lenguaje, aquí viven las consonantes más suaves y críticas: la "s", la "f", la "th" o la "sh". Esta zona es la que le da claridad a las palabras.