17/08/2026
Chalchiuhtlicue y Tláloc: el agua que da vida
En una de las representaciones del Códice Borbónico, Chalchiuhtlicue y Tláloc evocan la profunda importancia del agua dentro de la cosmovisión mexica: una fuerza sagrada capaz de alimentar la tierra, hacer crecer las semillas y sostener la vida.
Chalchiuhtlicue, “la de la falda de jade”, es la deidad vinculada con las aguas terrestres: ríos, lagos, manantiales y corrientes que nutren los campos y acompañan el nacimiento y la renovación de la vida. Su presencia representa la fertilidad, la purificación y el movimiento constante del agua.
A su lado, Tláloc, señor de la lluvia y de las aguas que descienden del cielo, personifica la fuerza de las tormentas y la lluvia que fecunda la tierra. Su poder era esencial para la agricultura y, por ello, también estaba estrechamente relacionado con la abundancia y el sustento de los pueblos.
Juntos expresan una idea fundamental de la cosmovisión mexica: el agua une el cielo, la tierra y la vida. La lluvia que desciende, los ríos que recorren el territorio y los lagos que lo contienen forman parte de un mismo ciclo sagrado.
Desde KAAN NOOK retomamos esta iconografía como un homenaje a la memoria de nuestros pueblos y a la relación profunda que existe entre el ser humano, el territorio y el agua; una memoria especialmente significativa para Xochimilco, donde las chinampas, los canales y la vida que nace de ellos son parte esencial de nuestra identidad.
El agua no solo da vida: también guarda memoria.
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