08/29/2026
El 10 de agosto, Colombia tembló.
En cuestión de segundos, miles de personas vieron cambiar sus vidas. Hogares destruidos. Familias desplazadas. Negocios afectados. Niños que, de un momento a otro, tuvieron que entender una realidad que ningún niño debería conocer.
Pero también vimos algo más.
Vimos a Colombia responder.
Durante los días siguientes, tuvimos la oportunidad de llevar comidas, entregar alimentos y suministros, y ayudar a reconstruir el hogar de un familiar que también había sido afectado.
Pero más que cualquier número, me quedo con las personas.
Con un gran hombre que, aun con su propia casa afectada, abrió sus puertas para que pudiéramos cocinar para el pueblo.
Con las manos pequeñas que ayudaban a empacar arroz.
Con los niños que, aun viviendo días tan difíciles, nos recibieron con una sonrisa, con humildad y con un corazón enorme.
Y con cada persona que aportó lo que pudo.
Porque cuando uno de los nuestros necesita ayuda, los nuestros responden.
Esto no fue simplemente llevar comida.
Fue recordar que Colombia tiene algo que ningún terremoto puede destruir: su gente.
Colombia ayuda a Colombia.
Colombia cuida a Colombia.
Colombia se levanta.
🇨🇴❤️