Llegamos ahí por sus playas, sus olas y desde entonces hemos querido volver una y otra y otra vez. En Costa Rica la expresión MAE se utiliza para referirse a un hombre, amigo, o conocido pero en su origen, por los años 20, era el apodo que obtenían los aprendices de un antiguo taller de zapatería. TUANIS, por otro lado, es el resultado de un alfabeto creado en 1912 y significa ¨bueno¨. No lo sabía
mos entonces, pero hoy día nos gusta reflexionar en la idea de que MAE TUANIS (buen aprendiz) refleja de alguna manera la filosofía y el espíritu de quienes viajamos incansablemente detrás de las olas. Aprendices de los océanos, de las mareas, el mar nos enseña a fluir y jugar con el universo. Existen muchos tipos de maestros. Personas, lugares o energías que nos envuelven como en un cuento, y en su encanto nos vemos reflejados con la verdad sobre quienes realmente somos. Solamente cuando el alumno está preparado el maestro aparece. Y lo reconoceremos puesto que todo nuestro ser nos pedirá residencia permanente en ese momento y en ese lugar. Nuestra alma se sentirá a gusto. De golpe ya no tendremos miedo. Y nos sentiremos seguros no porque nos hayamos vuelto más fuertes, sino porque finalmente entendimos que en realidad no había motivos por los cuales temer. Nos dejamos ir y sonreímos, como cuando éramos niños; menos expertos pero más aventureros, menos seguros pero felices. En Mae Tuanis sentimos esa energía rodeados por la naturaleza. Sentados mar adentro, sobre nuestras tablas, la naturaleza nos regala un escenario tan sorprendente que nos encontramos en una profunda calma, encontramos paz. De pronto todo pareciera encajar perfectamente y no tardamos en entendernos parte de esa perfección. Sonreímos felices al descubrir algo que en realidad ya sabíamos, pero que hacía falta recordárnoslo. Y para ello volvemos. Una y otra, y otra vez. Para encontrarnos con nuestro maestro. Para reencontrarnos, a nosotros mismos.