21/05/2026
Volví de vacaciones hace menos de una semana y todavía estoy tratando de acomodarme otra vez al ritmo.
Y estos días pensé mucho en algo:
La diferencia enorme entre poder irte sabiendo que hay un equipo sosteniendo…
y sentir que, aunque te vayas, todo sigue dependiendo un poco de vos.
Porque cuando eso pasa, las vacaciones descansan el cuerpo,
pero no siempre la cabeza.
Y a la vuelta aparece esa sensación de tener que “pagar” haberte ido:
más pendientes, más presión y más cosas acumuladas.
Pero la realidad es que ese cansancio no apareció durante las vacaciones.
Ya venía desde antes.
Y quizás ahí está el verdadero desafío cuando trabajamos con equipos:
construir dinámicas donde descansar no se sienta como algo que después hay que compensar.
Y sí… claramente todavía estoy procesando la vuelta 😅