29/07/2026
Cuento del día a día detrás de un mostrador!
"DOTORES ERAN LOS DE ANTES"
Perdón señores lectores a este atrevido estilo dramaturgico libre utilizado.
-Como anda, don Juan, todo tranquilo por acá?
Yo vengo tratando de recuperarme de una gripe que me dejó de cama.
-No me digas Osvaldito que te paso?
- Tres días sin dormir, la cabeza que me latía, casi dejo afuera mis pulmones de lo que tosí.
-Pero Osvaldito, vos te estás alimentando bien?
-Si don Juan, si ustėd sabe que hago la dieta Keto, tomo las vitaminas y suplementos que me dan en el gim, las prote, las ensaladas feed y los doce huevos por día.
Debe ser algún virus potente que anda dando vueltas por ahí.
- Que querés que te diga yo bendigo al churrasco, al choripan y algunas buenas pastas los domingos.
Lo importante es que te veo mejor, cosas que pasan Osvaldito.
Que andas buscando?
-No me despache don Juan, que hoy solo vengo a hablar un rato.
-Sentate tranquilo hermano, que mientras voy atendiendo hablamos, de paso me haces compañía, porque viste que Rodrigo está con esos auriculares Bluetooth y no te escucha nunca.
-Le cuento que anoche fui a la guardia de la clínica, porque mi otorrino estaba de vacaciones y quería que un médico me vea.
- Que bueno Osvaldito, que te dijeron?
-Mire me atendió una chica muy jovencita, no llegaría ni a los treinta años, me recibió con un barbijo.
Me acomodé para el lado de la camilla, pero me hizo sentar con ella en el escritorio.
Me preguntó que me llevaba por allá y le comenté de mis síntomas gripales.
- Le dijiste que hacía varias noches que no dormías de la tos y el dolor de cabeza?
-Le dije, pero no le dió importancia.
Me dijo antibiótico catorce días, y unos ibuprofeno .
"Si no mejoraste en dos días volvés" como en tono de reto, vió!
Me cobró y me fui.
Lo bueno es que estuve más tiempo tratando de transferirle por la app que el tiempo que tardó en atenderme.
-Que App Osvaldito?
-La aplicación del banco don Juan. Con esa hace todo.
-Escucháme una cosa Osvaldito, la doctora no te auscultó, no te miró la garganta. No te hizo toser, o decir el treinta y tres!
-Que dice don Juan, no le digo que estuve menos de dos minutos.
-No la desmerezco a la doctora, quizás a sus casi treinta años ya es una eminencia, y con solo mirarte a los ojos sabe lo que tenés.
O tiene una lente intraocular que te escanea en el momento.
Pero te cuento Osvaldito que hasta el gran Elías Resches, ( Especialista Jerarquizado en Enfermedades Respiratorias) que te iba a revisar a tu casa si no podías llegarte a su consultorio, a sus ochenta años, y con el peso de sus cientos de congresos internacionales a cuesta, te sentaba en la camilla, te tomaba la fiebre, te miraba la garganta, te escuchaba los pulmones y después de hacerte mas de diez preguntas recién emitía una opinión.
Y mira que te hablo de Elías, el más grande entre los grandes.
DOCTOR con mayúsculas!
Vos qué edad tenes Osvaldito?
-Yo ya tengo veintidós años, don Juan.
Nunca me hicieron todo eso en una consulta médica.
-Dame unos minutos que atiendo a Fernando que siempre viene con una listita de cosas y seguimos.
-Dele tranquilo.
-En que estábamos Osvaldito?
A si en qué médicos eran los de antes.
Te cuento otra.
Hace ya casi veinte años, un día jugando al fútbol me sentí raro.
No sé cómo si el corazón me latía en la garganta.
Era una noche de verano, capaz fue el calor.
Me acerqué a mi compañero Claudio (el profe del barrio), le comenté y me dijo:
dale con más ganas que no pasa nada Juancito!
Preocúpate que estamos perdiendo! me aclaró.
Eso fue a mitad de semana.
Me acuerdo que el viernes me fui a verlo a Jorge Busetto, gran cardiólogo y amigo que me conocía desde que nací.
Te cuento está porque me hizo sentar en el escritorio, como a vos la doctora.
Le conté lo del cuore en la garganta.
Tomo una lapicera y en un anotador de recetas médicas fue escribiendo mis respuestas, o no se que, pero algo Jorge escribía.
Me pregunto dónde jugábamos al fútbol, en qué horario, cuantos éramos, que hacíamos después de jugar.
Yo le iba contestando que jugábamos de noche, después de laburar, que éramos unos cuantos, y que luego del partido nos esperaba el parrillero con un asado y tomábamos un vino.
Me digo si podía ir a buscarlo para jugar con nosotros.
Pero no me daba el tiempo le comenté.
Me preguntó si jugábamos fuerte y si era para divertirse porque él ya estaba grande pero tenía ganas de venir con nosotros a jugar.
Le dije que nunca los partidos terminaban amistosamente, que siempre algo pasaba y a veces se descontrolaban.
Es que ninguno quiere perder Jorge, vos me entendés le dije, si toda la vida jugaste al fútbol!
Claro, me contestó.
Creí que lo decía casi resignándose a ya no querer participar por su edad, ya que pasaba los setenta pirulos y nosotros andábamos por los treinta y algo.
Luego de eso me pasó para la camilla y me reviso un largo rato.
Me tomo la presión, me escucho el corazón, los pulmones y hasta me hizo un electrocardiograma.
Después nos sentamos nuevamente en el escritorio y me dijo.
Del cuore te veo bien. Pero igual te voy a recetar algo.
Y vi que firmó y selló ese papel en el que te conté que escribía algo de lo que me preguntaba al principio.
Me entregó la receta y me dijo:
Léela con atención.
Decía algo así:
"Recomiendo que mi paciente Juancito, ya no participe de estos encuentros futbolísticos ya que no le están haciendo bien a su salud.
Es más quedan prohibidos hasta nuevo aviso".
Por eso te digo Osvaldito:
"DOTORES ERAN LOS DE ANTES"