01/08/2025
“Estoy empezando a evaluar si mi ropa tiene derecho a ocupar espacio en mi placard y en mi vida.”
Esa frase me la dijo Paula en nuestro segundo encuentro y me hizo pensar (y repensar) en cuántas veces acumulamos prendas que ya no nos representan, que son un eco de versiones viejas de nosotras mismas, o que responden a mandatos y expectativas ajenas.
No es solo cuestión de ordenar o deshacerse de ropa, sino de preguntarnos: ¿qué historia estoy contando cuando elijo vestirme? ¿Estoy eligiendo quién soy hoy o sigo sosteniendo capítulos que ya cerré?
Nuestra relación con la ropa es un espejo que refleja cómo nos vemos y nos queremos. Cuando permitimos que prendas que no nos hablan más sigan ocupando espacio, también estamos permitiendo que viejos relatos y creencias sigan condicionando nuestra autoestima y nuestra libertad.
Por eso, más que acumular, necesitamos hacer espacio para lo que realmente nos representa. Para la ropa que nos abraza, que nos da poder, que nos hace sentir en casa en nuestra propia piel.
¿Te animás a hacer esa evaluación?
A revisar con honestidad y cariño tu placard y tu historia.
A empezar a soltar lo que ya no sos para hacer lugar a la mujer que querés ser hoy.
Con amor,
Ani.