Para lograrlo, debe adaptarse totalmente a la forma del busto. El frente y la espalda del corpiño deben estar alineados horizontalmente: si el corpiño “se sube” en la espalda, es demasiado grande para el tamaño del busto. El elástico, los aros y los breteles no deben lastimar la piel: si los sentimos demasiado ajustados, lo más probable es que necesitemos un talle más. El contorno del corpiño debe
quedar firme pero cómodo. El elástico inferior y las tasas, deben sostener el peso del busto: los breteles no deben sostener el peso. La banda posterior del corpiño proporciona el 90% del sostén. El corpiño debe ser cómodo y adecuarse a la indumentaria que utilizamos a diario. El principal error está en que se compran corpiños más chicos y más grandes de lo que se debería. Un corpiño de tasa pequeña en relación al busto puede causar problemas circulatorios, mientras que un corpiño más grande que el busto que debe sostener hace que éste no quede sujeto como corresponde, perdiendo así su forma.