07/02/2018
Para lograr ordenar nuestros objetos y mantener ese orden en el tiempo, tenemos que trabajar el .
Se trata de ser sinceros con nosotros mismos para descubrir lo que nos gusta y necesitamos y sentir la libertad de poder despojarnos de todos los objetos que están de más en nuestros espacios.
Para esto debemos olvidar los miedos, la culpa, las críticas y los prejuicios: “me lo regalaron”, “¿qué va a pensar tal persona si no lo ve en mi casa?”, “es nuevo”, “me costó $ adquirlo”, “me recuerda a tal persona o tal momento”, “ya descarté muchas cosas”, “lo guardo por si…”, y tantas excusas más.
Pensemos: ¿Me gusta? ¿Me hace feliz? ¿Hace cuánto tiempo no lo utilizo? ¿Lo usaré concretamente para algo? ¿Necesito conservar esto para recordar a esa persona/momento? Y finalmente… ¿Es útil o lo necesito? Porque cada vez hay más objetos útiles, pero la pregunta que debemos hacernos es si realmente los necesitamos. Tener por tener solo nos esclaviza, conduciéndonos a comprar más cosas y no valorarlas.
Cuando logremos organizar y ordenar los objetos que conservamos (es decir, los que necesitamos y nos generan felicidad), notaremos un cambio casi mágico: sentiremos el ambiente más liviano y confortable, nos llenaremos de buena energía, cuidaremos y usaremos más nuestros objetos, tendremos más tiempo para nosotros…SEREMOS MAS FELICES.