15/05/2017
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EL ESPEJO Y YO
Para muchas personas mirarse en el espejo supone una conducta rutinaria sin mayor relevancia, pero para otras se convierte en un verdadero suplicio. Sobre todo en estas fechas donde el verano está próximo a comenzar y la ropa entonces es mas ligera y estamos mas expuestos.
¿Cómo conseguir salir airosos de nuestro propio juicio? Si nos sentimos mal después de enfrentarnos al espejo, es porque nos hemos centrado en todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos.
Es muy difícil sentirse alegre y positivos cuando nos hemos bombardeado con mensajes hirientes del tipo: “esto tengo que cambiarlo porque así estoy fatal”… Sin embargo puede ser aún peor, hay espejos muy crueles que dicen: “Con este cuerpo… ¿cómo voy a encontrar trabajo?” o “nadie va a quererme con esta cara”.
Nos centramos y repasamos todos y cada uno de los rasgos que detestamos sin piedad con nosotros mismos,
Veremos a continuación una serie de tareas que podemos realizar para dejar de mirar al espejo y vernos mejor:
• Acepta que nunca vas a tener el físico que deseas al cien por cien.
Cuando por fin consigas acabar con los kilos de más te empezarás a dar cuenta de alguna arruga que no estaba anteriormente o de la estatura o del pelo. Todos desearían cambiar algo de su cuerpo, pero esto no es motivo suficiente para no gustarnos ni aceptarnos.
• No es justo, para nosotros mismos, que invirtamos más tiempo en lo negativo que tenemos.
Centrémonos también en lo que sí nos gusta y estaremos de mejor humor.
• Hagamos el esfuerzo en darnos mensajes positivos y preferiblemente realistas sobre nuestro físico.
• Tratemos los defectos con naturalidad porque es más natural tenerlos que ser perfectos. El tiempo que deseemos la perfección estaremos fuera de la realidad.
• No permitas que te limite el físico para vincularte con los demás. Probablemente de las personas simpáticas o encantadoras que has conocido no recuerdes si tenían acné, si sus caderas eran anchas o de que color eran sus ojos… Realmente hay una belleza interior que nos ilumina cuando nos conectamos con el otro. Permitamos que ocurra.
• Mantén las expectativas ajustadas a la realidad y tolera la frustración. El físico influye en muchos ámbitos, pero no es determinante. Lo que ocurre es que si nos sentimos incapaces para lograr algo por nuestro físico, todos los factores psicológicos se ponen en funcionamiento para obstaculizar nuestras metas. Surge la desesperación, la negatividad, la inseguridad, la ansiedad desproporcionada, el mal humor o la tristeza.
Vamos a proponernos pasar momentos de felicidad estemos donde y como estemos, aceptando nuestros “defectos de hoy”, no asumamos como propios los juicios que hacen los demás sobre nuestro físico ni dejemos que nos juzguen por ello.
Fuente: Raúl Gutiérrez, Psicólogo y autor del libro "Autoestima, habilidades sociales y asertividad"