Empezamos en el 2014, a partir de la diversión de cortar telas de sobrantes de confecciones caseras y armar una prenda nueva que podamos usar. Yo soy diseñadora de interiores; en mi casa siempre había cortes de tela de todo tipo y junto con mi hija Florencia no queríamos tirarlos porque nos parecían súper divertidos y además podíamos disminuir el impacto que los textiles generan al medio ambiente.
Como nos entusiasmó mucho esta idea pensamos que podríamos recuperar textiles que utilizan algunas empresas de ropa, impidiendo que estos terminen por contaminar nuestro lugar. Usamos al máximo cada pedacito, el cual tiene que reunir las condiciones de higiene y elasticidad que nosotros necesitamos, y así poder fabricar lencería divertida, colorida y diferente. Con los textiles que recibimos y no utilizamos por diferentes razones, realizamos bolas de totoras que pueden ser decorativas o bien pueden ser tejidas para realizar tapetes. Lo hacemos con mis hijas y a pulmón. Solamente cuento con tres costureras que tienen sus ingresos dedicándose a la costura y lo realizan con mucho amor. Desde mi humilde lugar espero que mis clientes puedan sentir el aspecto sustentable de mi producto que intenta trasmitir la parte sensible, romántica y poderosa de la mujer. Bomba Florinda intenta reflejar una imagen natural, fresca y simple. Una mujer que le interesa vivir en un mundo más cuidado y responsable, respirar un aire puro y saludable y que se destaca por su simpleza y feminidad, porque sabe lo que quiere para ella. Creamos lencería a partir de textiles recuperados responsablemente. Muchas veces contamos con la colaboración de algunas marcas o diseñadores independientes que nos donan sus cortes de algodón, lycra, seda fría y encaje elastizado. Tanto la donación como a veces la compra en cantidades seleccionadas debe ser responsable. Las piezas son el remanente de prendas que son confeccionadas en otras fábricas, por ejemplo, remeras, calzas, mayas, etc. Pueden encontrar mis productos seguiéndome en Instagram