28/05/2026
Hay fotos que guardan historias, y esta guarda una de las más importantes de mi vida.
La mujer que aparece a mi lado es mi tía abuela, sin embargo, para mí es mucho más que eso.
Mucho antes de que existieran las redes sociales, las tiendas online o los reels, ella ya sabía de telas, clientes, márgenes, temporadas y de ese arte tan especial que es vender.
La Gladys, fue quien le enseñó a mi mamá dónde comprar, cuánto vender, qué errores evitar y cómo sacar adelante un negocio de ropa.
Y hay una historia que jamás voy a olvidar.
Corría el año 87-88 (no recuerdo bien), y me metí detrás del mesón de la boutique de mi tía.
Justo llegó una señora y me preguntó el precio de una chaqueta para su hijo.
Justo todos los vendedores estaban ocupados, y como mi tía es “wena pal masare “ me dice:
—¿Te quieres ganar una comisión? Ayúdame, y Vende la chaqueta.
Y la vendí!!!!
Esa fue mi primera venta.
Probablemente ella nunca imaginó que estaba despertando algo, que me acompañaría toda la vida.
Hoy pude estar con ella, y creo que seguimos siendo tan cómplices como lo hemos sido desde que tengo uso de razón.
Gracias, tía, por todo lo que sembraste, porque mucho de lo que soy hoy, nació gracias a mujeres como tú.