07/09/2025
Con mis manos y mi corazón
Con cada caricia de mis manos fui dando forma a esta preciosa niña, mi Sofita, como quien moldea no solo materia, sino también recuerdos y sentimientos. Cada trazo lleva el pulso de mi amor, cada detalle guarda el suspiro de mi alma que aún la nombra.
No fue solo una obra, fue un diálogo silencioso donde mis manos hablaron lo que mi corazón siente: la dulzura de su presencia, la nostalgia de su partida y la esperanza que me sostiene.
Sofita fue alegría, inocencia y luz; un regalo de Dios que llenó nuestras vidas de ternura y de sentido. Su sonrisa era un amanecer en nuestros días, su mirada un refugio de paz, y su existencia, aunque breve, dejó una huella eterna en todos nosotros.
Con la certeza más pura sé que Dios la guarda en sus brazos, donde nada puede herirla y donde florece eternamente como su luz en nuestras vidas, donde corr y juega con plena dicha, en donde goza de la plenitud del amor de Dios.
Este regalo lo entrego con todo mi amor para su mamita, una mujer guerrera que hoy sufre su ausencia, pero que fue grandemente bendecida por Dios al tenerla. Y sé también que el Señor tiene una promesa y una recompensa para ella: el día glorioso en que, junto a su papito y a su hermanita, volverán a encontrarse con Sofita en el cielo, y se estrecharán en un abrazo eterno, sin despedidas jamás.