Un traje diseñado para ti no pasará indiferente a nadie porque resalta tus virtudes y disimula tus defectos. Para ello estudiamos aspectos como la anchura de hombros y solapas que más te favorecen, largos totales, altura de bolsillos, entallados, etcétera prestando especial atención a “crear volúmenes”, lo que se traduce en prendas que “transmiten sensaciones” a quien las lleva, así como una mayor
durabilidad que se estima en una vida media de unos 20 años. Además, podrás personalizarlo aplicando tu sello personal. Especialmente interesantes son los detalles sutiles, perceptibles no tanto a simple vista como en una mirada más detenida del traje, y que pueden ser un color diferente del pie de cuello interior o del forro, último ojal de las mangas, bolsillo de pecho ligeramente inclinado o tus iniciales o tu nombre bordado en algún lugar específico. A diferencia de la novia, el novio cuenta con la ventaja de poder volver a utilizar su traje con posterioridad a la boda, lo cual reafirma la inversión aunque no se use a diario. Todo hombre debe contar con al menos un traje representativo en el armario.