13/01/2026
Esto tiene mucho fundamento y estoy totalmente de acuerdo siempre la ayuda gubernamental es poca y quedan solas en el proceso
🎙 COLUMNA DE OPINIÓN
Por Aldy Rodríguez
Cuando la belleza no basta: el caso de Laura Usme y el Tolima
La reciente participación de la tolimense Laura Usme en el Reinado Internacional del Café dejó un hecho que no pasa desapercibido:
Colombia no logró clasificar al cuadro de semifinalistas.
Más allá del resultado, este episodio debe invitarnos a una reflexión profunda sobre cómo el Tolima —y en general el país— está preparando a sus representantes para escenarios internacionales donde ya no basta con ser bella: hay que saber estar, saber comunicar y saber impactar.
Laura no es una chica improvisada. Viene de Honda, donde pasó de ser reina del pueblo a Reina Nacional del Café, y eso no es poca cosa. Es carismática, fotogénica y tiene una historia que conecta. De hecho, logró algo muy valioso: construir una marca personal, algo que muchas reinas ni siquiera intentan. Eso ya es un triunfo.
Pero los reinados internacionales se ganan con algo más que encanto y una corona nacional.
Aquí es donde el Tolima tiene que mirarse al espejo.
¿Qué nos está faltando como departamento?
El Tolima sigue enviando a concursos de alto nivel chicas con potencial, pero sin una preparación integral real. Y cuando digo integral hablo de:
Pasarela de competencia
Manejo escénico
Proyección internacional
Dominio del escenario
Estrategia mediática
Conexión con el público anfitrión.
En el caso de Laura, ella misma habló públicamente del poco acompañamiento inicial tras ganar su título. Luego llegó el respaldo institucional para el nacional, sí, pero en los certámenes internacionales el tiempo perdido se paga caro.
En Manizales, aunque tuvo momentos de brillo, faltó más fuerza en pasarela, más dominio del escenario, y sobre todo una estrategia clara para conquistar al público manizaleño, que en este certamen pesa tanto como el jurado. La anfitriona debe ser visible, cercana y protagonista. Eso no se improvisa.
También fue evidente que faltó una presencia más activa junto a la organización nacional, más exposición, más narrativa, más promoción de su imagen y de Colombia como país anfitrión.
Mientras tanto, otras candidatas —como la representante de Venezuela— llegaron con una preparación internacional impecable, una imagen sólida y una estrategia clara desde el primer día. Por eso se perfiló como favorita y por eso ganó.
Laura no fracasó. El sistema sí.
Es importante decirlo con claridad:
Laura Usme no es un fracaso.
Es una joven que dio lo mejor que tenía con las herramientas que le dieron. Representó con dignidad, elegancia y respeto. Pero en los reinados modernos eso ya no es suficiente.
El verdadero problema es que seguimos enviando niñas al ruedo internacional sin la artillería completa.
Y ahí el Tolima tiene una deuda pendiente.
Orgullo de Honda
Desde Honda, Laura logró algo que muchos sueñan: trascender. Pasó de reina local a reina nacional, construyó una imagen reconocible y se ganó el cariño del público. Eso habla de su carisma, disciplina y capacidad de conectar.
Eso no se borra por no clasificar en un concurso.
Al contrario: es la base para crecer.