11/07/2026
Mujer misak
En el telar inmemorial de nuestras montañas, donde el viento helado de Silvia aúlla verdades que el mundo moderno se empeña en olvidar, la mujer Misak ha sido siempre el fogón invencible que abriga nuestra memoria. Quienes hoy nos congregamos en este espacio de la justicia propia para reeducar el alma y enderezar el camino, hemos de recordar con una nostalgia que nos queme el pecho, que ella no es únicamente la tejedora paciente de nuestros anacos; es la raíz viva, profunda y palpitante de la que brota la esencia misma de nuestra resistencia. En sus manos curtidas por la siembra y en su vientre sagrado, donde se amasa el tiempo, reposa la brújula insobornable que nos impide extraviarnos. Olvidar su valor incalculable es como arrancar de cuajo la semilla de nuestra propia existencia, condenando a nuestras veredas a vagar como sombras sin origen en la niebla.