02/06/2026
No me preocupa que alguien vote diferente a mí. Me preocupa que hayamos llegado al punto de insultarnos por hacerlo.
Hay personas que votan pensando en la seguridad porque han sido víctimas de la delincuencia. Hay personas que votan pensando en la economía porque apenas les alcanza para vivir. Hay quienes votan pensando en conseguir empleo, en proteger su empresa, en tener acceso a salud, en la educación de sus hijos o en salir de la pobreza.
Y todas esas preocupaciones son legítimas.
Muchas veces criticamos el voto de otros sin conocer la vida que les ha tocado vivir.
El empresario que genera empleo no ve el país igual que el trabajador que lucha por llegar a fin de mes. El habitante de una zona golpeada por la violencia no ve el país igual que quien nunca ha sufrido un robo. La madre cabeza de hogar no ve el país igual que quien tiene estabilidad económica.
Por eso la democracia existe: porque millones de personas con realidades distintas pueden elegir caminos distintos.
No necesitamos pensar igual para querer un mejor país.
Si alguien votó diferente a ti, no significa que odie a Colombia. Probablemente significa que su experiencia de vida lo llevó a una conclusión diferente.
La madurez democrática no consiste en convencer a todo el mundo de pensar como nosotros. Consiste en respetar que otros, desde su realidad, lleguen a una decisión distinta.
Al final, después de las elecciones, todos seguimos siendo vecinos, compañeros de trabajo, amigos y familiares. Todos seguiremos enfrentando los mismos problemas y compartiendo el mismo país.
Las elecciones duran un día.
Colombia nos dura toda la vida.
JR.
¿Estás de acuerdo? ¿Crees que hemos perdido la capacidad de respetar las opiniones políticas de los demás?