08/03/2025
A la niña que fui y a la mujer que soy...
Si pudiera abrazarte, te diría que todo lo que vivirás, las alegrías, las pérdidas, las batallas internas y los silencios en los que solo Dios te escuchará serán parte de tu propósito.
Habrá momentos en los que el mundo intentará apagarte, pero la llama dentro de ti nunca se extinguirá.
A ti, que me lees, recuerda esto: no naciste para quedarte atrapada en lo que te hirió. Naciste para crecer, para sanar, para amar y, sobre todo, para transformarte.
Dios no se equivoca con sus guerreras.
Hoy, celebro la mujer en la que me estoy convirtiendo. No porque sea perfecta, sino porque sigo avanzando, sigo creyendo y sigo confiando en que todo lo vivido ha sido el molde de mi metamorfosis.
No olvides que lo más poderoso que puedes hacer es elegirte, elevarte y florecer, aún después de la tormenta.
Feliz día a todas las mujeres que, como yo, siguen escribiendo su historia con fe y valentía.