27/09/2023
😴Cualquier cambio en el ciclo vigilia-sueño del ser humano tiene su repercusión en el funcionamiento del cerebro, pero en el caso del cambio horario estacional, al ser solo una hora, los efectos son reducidos.
🌞Tanto los adultos como los niños y bebés nos regulamos según las horas de luz. Es normal sentir más somnolencia e irritabilidad cuando se cambian los ritmos habituales, pero que son situaciones que suelen resolverse en las 24-48 horas siguientes sin más repercusión. Parece ser que este malestar es más frecuente en el cambio horario que se produce en otoño, ya que el cambio lleva a tener menos horas de luz.
Los bebés pueden mostrar irritabilidad, llanto o problemas para conciliar el sueño durante unos días. Los expertos recomiendan ir adelantando la hora⌛️ de las tomas diez minutos cada dos o tres días. Si el peque va a la guardería y nos tenemos que levantar a una hora fija, podemos hacer una adaptación gradual de la hora de ir a la cama.
Cuidado con las siestas‼️
Uno de los enemigos más peligrosos del descanso nocturno son las siestas tardías. El cambio de hora puede hacer que, cuando el peque se despierte ya sea de noche, por lo que su reloj interno puede “volverse loco” y que demos al traste con unas buenas rutinas de sueño. A partir de cierta hora, mejor intentar mantenerlo despierto con actividades entretenidas, pero tranquilas. Luego, una cena ligera, baño y su rutina de sueño y en menos de una semana estará adaptado al nuevo horario.
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