03/08/2026
Anoche, cuando la última luz se apagó y el eco del último aplauso se desvaneció entre las bóvedas de Santa Cecilia, la historia volvió a guardar silencio.
Uno a uno, los personajes que durante estos días caminaron de nuevo entre nosotros regresaron a su tiempo. El conde volvió a custodiar su legado. Los Monteros retomaron su eterna guardia. Las promesas, las traiciones, los amores y los sacrificios quedaron suspendidos, una vez más, entre las piedras centenarias de la iglesia.
Hoy, quien entre en Santa Cecilia encontrará un templo en calma. Todo parece haber vuelto a la normalidad.
Y, sin embargo... quienes hemos estado allí sabemos que no es del todo cierto.
Porque entre esos muros ha quedado algo imposible de borrar: las emociones compartidas, los aplausos, las miradas cómplices, las lágrimas contenidas y la certeza de que la historia sigue viva mientras haya alguien dispuesto a contarla.
Desde la Asociación Cultural Cuna de Monteros queremos dar las gracias a quienes han hecho posible que, un verano más, ese milagro sucediera.
Al Ayuntamiento de Espinosa de los Monteros, por su apoyo y confianza.
A la Excma. Diputación Provincial de Burgos, por seguir creyendo en la cultura y en el patrimonio que nos une.
A nuestra Parroquia de Santa Cecilia, a su párroco y a todos sus feligreses, por abrirnos, un año más, las puertas de un lugar que ya forma parte inseparable de esta representación.
A las autoridades civiles y militares que nos acompañaron y nos honraron con su presencia.
Y, sobre todo, a vosotros, el público. Porque sois quienes dais sentido a cada ensayo, a cada desvelo, a cada esfuerzo y a cada emoción vivida sobre el escenario.
Gracias también a todas las personas que trabajan, muchas veces en silencio y lejos de los focos, para que este sueño sea posible año tras año. Vuestro compromiso es el verdadero corazón de esta historia.
Hoy los trajes descansan.
Las espadas vuelven a sus fundas.
Las velas se consumen.
La iglesia recupera su silencio.
Pero la historia no ha terminado.
Solo duerme.
Y cuando vuelva a sonar la primera campana del próximo verano, cuando la primera luz vuelva a atravesar las vidrieras y el telón vuelva a levantarse, ellos regresarán una vez más.
Porque hay historias que nunca mueren.
Solo esperan pacientemente a que alguien vuelva a contarlas.
Gracias por haber formado parte del XX Aniversario de "De Espinosa, los Monteros".
Hasta el próximo verano. La historia os estará esperando