06/11/2013
Es imposible no asociar las pieles de cordero a la decoración de viviendas durante los años 70. En esa época, restaron frialdad al minimalismo o aportaron toques rústicos a interiores con estilo escandinavo.
Durante mucho tiempo, se han utilizado también para calentar cunas, carritos y dormitorios infantiles gracias a las propiedades termorreguladoras de la lana que, al contacto, aporta calidez en invierno y frescor en verano.
En algunas revistas médicas las recomiendan para bebés por sus propiedades calmantes y por favorecer un mejor sueño evitando problemas de sudoración y dermatitis atópica gracias a sus propiedades bactericidas.
Las pieles de cordero de Bahía provienen de pequeñas granjas familiares ubicadas en Los Gigantes (Córdoba, Argentina), donde se cría a los animales en libertad para abastecer de carne a los asadores de la zona, y donde se curte y se prepara la piel de forma tradicional y ecológica para su venta. Este proceso permite una vida digna y la autogestión de pequeñas comunidades locales.
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