15/04/2021
Me llamo Sara, tengo 2 hijas de 6 y 4 años, y esta es mi lucha para estar con ellas.
Hace dos años que no puedo verlas, ni escucharlas, ni hablar con ellas. Ellas tampoco pueden verme, ni escucharme, ni hablar conmigo. Son los peores años de mi vida.
() nace de la frase que mi hija mayor dijo al equipo psicosocial cuando le preguntaban porqué no veía a su madre, solo tenía 5 años.
La historia comienza cuando mi hija mayor, con tan solo 2 años, presenta indicios de abusos y como madre intento protegerla por todos los medios. A día de hoy, por esto estoy acusada de secuestro.
Mi hija verbalizó que su padre abusaba de ella. Sus manifestaciones han sido acreditadas y se recogen en informes de profesionales. Yo la he creído siempre, pero decirlo fue mi condena. Desde aquel momento me las arrancaron, no pude seguir protegiéndolas, y se las dieron a su padre.
El 10 abril 2019, la policía UFAM me arrancó a mis hijas brutalmente. Me detuvieron varias horas en una sala con mi hija pequeña sin comer, y después, me llevaron a los calabozos. Allí, me desnudaron completamente y violentamente entre risas tras la puerta. Entregue a mis hijas, a un hombre que la pequeña desconocía y por el que la mayor manifestaba llanto y miedo. Yo escuchaba sus gritos llamándome y no podía hacer nada por ellas, me las arrebataron.
A pesar de que no he tenido ninguna orden de alejamiento ni de incomunicación ”èl” no me ha permitido verlas, ni hablarles, ni escucharlas. Mis hijas han sido condenadas a no tener madre teniéndola, sin que parezca importarle a nadie ni su desarrollo ni su integridad psíquica o física. Se encuentran solas ante el peligro.
Quiero compartir y difundir mi historia, y que mi lucha sea escuchada.
Sara.
Mamá esta castigada.