25/02/2026
🔴⚪️ DISEÑO DE LA BAMBALINA FRONTAL
En el día de hoy, dentro de la exposición “Tras el Milagro”, que ha sido inaugurada en la sede de la Fundación Cajasol, hemos dado a conocer el que será el diseño de la bambalina frontal del paso de palio de María Santísima Reina de todos los Santos. El mismo ha sido realizado por el artista granadino José Manuel Martínez Hurtado, a quien conocemos bastante bien en nuestra Hermandad y que goza de nuestra total confianza tras haber confeccionado el Guión procesional de un modo tan espléndido.
Para este diseño quisimos que la Virgen se presentara en las calles de nuestra ciudad de una manera única y diferenciada del resto, aportando algo nuevo en nuestra Semana Santa. Por ello, elegimos el color cardenal como base pensando en la bambalina como una auténtica sinfonía de color, equilibrio y elegancia barroca, destinada a convertirse en una de las piezas señeras del ajuar de la corporación.
Su composición se articula en tres paños simétricos que caen con graciosa cadencia, recogidos en sus extremos por corbatas del mismo color, y rematados en flecos dorados que evocan la riqueza de los antiguos tejidos procesionales. El fondo cardenal, intenso y profundo, sirve de tapiz regio sobre el que se despliega un exultante jardín bordado de roleos vegetales y flores en oro, lenguaje ornamental que remite a la tradición del bordado procesional de finales del XIX y principio del siglo XX.
El centro de la bambalina se convierte en el eje visual y espiritual de la obra. Allí, enmarcado por volutas, guirnaldas y un tondo radiante, aparece el anagrama mariano rodeado de un estallido dorado que lo convierte en corazón palpitante de todo el diseño. Una filacteria ondeante proclama la jaculatoria "Regina Sanctorum Omnium" —Reina de Todos los Santos—, subrayando la advocación titular que inspira esta obra. La cartela central está coronada por una crestería textil que se prolonga por toda la parte superior, rematada a su vez por una corona real que recuerda la Realeza de María en la gloria de los cielos.
El conjunto, riquísimo en matices, conjuga la fuerza del dorado con la solemnidad del púrpura o cardenal, colores que hablan de majestad y pasión, de realeza y sacrificio.
Se trata, en definitiva, de una obra que no solo reviste un paso, sino que encarna una declaración de amor al fin lograda: amor de la Hermandad de la Cena a su Reina, a la que elevará entre oro y púrpura como verdadera Soberana de su Cofradía, cumpliendo así el anhelo de tantas décadas y de tantos hermanos de que el Señor del Milagro vaya acompañado, con la grandeza que merece, de su Santísima Madre.