16/08/2026
Recuerdo con absoluta nitidez mi primer encuentro con la escena.
No era más que un niño al que sus padres llevaban a una representación escénica en el Icod de finales de los 60, cerca de nuestro cementerio municipal había una explanada donde compañías de Circo y de Teatro montaban sus carpas y ofrecían lo mejor de su arte, en esa “mi primera vez” tuve la suerte de ver la compañía de teatro de “Manolita Chen”.
Recuerdo casi todo con claridad, los colores, los trajes, la música… y los actores que me encandilaron, ese fue mi bautismo de fuego con el teatro y las artes escénicas.
Paso el tiempo y me acercaba más y más a la escena, de una manera u otra siempre que mis padres me lo permitían participaba en las Fiestas del Cristo a los pies del Drago en festivales musicales, concursos de disfraces o lo que marcara el acontecer de esas fiestas, me quedaba absorto, admirado, alucinado con mis ojos de niño ante el imponente escenario que cada año elaboraban manos de artistas sobre ese escenario, Antonio Socas, Jaime Estévez, Juan Félix, Domingo Fleytas, yo no los miraba… los admiraba.
Esa semilla crecía en mí de una manera silenciosa, casi oculta en mi interior, era demasiado niño o jovencito pero yo quería pertenecer a algo así.
Las maravillosas veladas de la Zarzuela en Icod celebradas en el Apolo siguieron dándome la oportunidad de poder seguir soñando con algo que anhelaba y no era otra cosa que: aprender, estar, participar…
Agua, azucarillos y aguardiente, La Verbena de la Paloma y alguna que otra más me dieron la oportunidad de poder pertenecer a ese elenco infantil que podía actuar en el escenario del Apolo.
Ya en Sexto de EGB, recuerdo como preparé mi primera obra de teatro, trabajamos muy duro, Lindi, Berni, Lorenzo y unos cuantos compañeros más en una obra que estrenaríamos con la mayor ilusión para los compañeros de nuestro colegio y profesorado en el Convento de San Francisco, la casualidad quiso que el día del estreno muriera en un atentado Carrero Blanco presidente del Gobierno de Franco y por supuesto que la obra ni se estrenó y se canceló por luto nacional, no puedo olvidar cuánto lloré a solas y en silencio en casa.
Pero me rehice a mí mismo y de esa tristeza pasé a la alegría rápidamente, mi tío Juan Félix y mi amado Padre me pidieron colaboración y ayuda para los escenarios del Carnaval, para las carrozas y en esa fantasía ocupaba mi cabeza, ayudando, dando forma a ideas que podía verlas reflejadas luego en la escena o en la calle.
De ese ánimo me metí de lleno a diseñar y hacer trajes de fantasía para candidatas a Reinas del Carnaval, muchos éxitos y algún que otro estrepitoso fracaso que me enseñaron mucho, muchísimo.
Otro recuerdo lejano que me llenó de emoción fue participar en Jesucristo Superstar, evidentemente no con un papel protagonista, no, un simple soldado romano de relleno y nada más… pero de todo se saca algo si uno quiere y yo aprendí, me fijé, y me llene de como dirigían la obra, como iluminaban, vestuario, maquillaje, puesta en escena… todo eso alimentaba mis ansias por saber más por seguir adelante.
Y si, esta obra se estrenó con mucho éxito en Icod y con algún escándalo propio de la época y el momento.
Seguí, y seguí adelante, años de Instituto donde di rienda suelta a mi imaginación en los Belenes vivientes que es una tradición del Instituto Lucas Martín Espino y que aún perdura, premios y más premios de esas creaciones increíbles que con tanto cariño y esfuerzo hacíamos los compañeros de clase.
Mi camino continuó con años de estudio y preparación en Madrid pero ya en Moda que era lo que quería hacer, concursos, premios y mucha experiencia aprendida me llevaron a muchas más cosas que ahora no vienen a cuento pero que me llevaron lejos, muy lejos y estoy tan agradecido a ese mundo de la Moda que algún día contaré más ampliamente.
Pasaron más años, muchos más y de repente soy yo quien tiene que crear esos escenarios y decoraciones para Icod.
Años de crecimiento profesional, de muchas alegrías y de algunas tristezas, pero como todo en la vida.
Años de aciertos, de errores pero siempre digo lo mismo, entregándome completamente a mi pueblo con el más incondicional Amor.
Años de Galas de Reinas, de escenarios increíbles, de Fiestas de Arte, de Pregones, de guiones, de escena…
Y ahora, con muchos años cumplidos, con muchas experiencias en la mochila de mi vida, con muchos sueños cumplidos… lo intento de nuevo, me reinvento y vuelvo a mis orígenes a lo que tanto amo, la escena.
Con nervios, con miedo o con mariposas en el estómago como dicen tantas y tantas personas, pero también con ganas e ilusión por mostrar mi primera obra escrita y dirigida por mi.
Una última reflexión o comentario:
GRACIAS a Icod, gracias a mis Padres, a mi tío Juan Félix, a Antonio Socas, a Domingo Fleytas, a Jaime Estévez.
GRACIAS a ellos porque se encargaron de sembrar esa semilla en mi que espera brotar fuerte para honrarlos a ellos y a mi ciudad Icod de los Vinos.
Lucas Balboa.