30/04/2024
Somos 'madonnas'
La reina del pop, Madonna, ambiciosa, innovadora y provocativa como siempre, a sus 64 años está de gira mundial, y no quedan entradas para bailar y cantar con ella. Reinventando su imagen y su atractivo sexual, constituye la prueba evidente, que las 'meno’s' (menopaúsicas) son lo más. Se ha hecho a sí misma, como tantas mujeres que se reafirman en su edad, sus cuerpos deseables y su capacidad física e intelectual. Me mira riendo una amiga: soy una cincuentañera y estoy buenorra.
Cuando en toda Europa se retrasa la edad de jubilación, en Gran Bretaña discuten una ley que haga ilegal marginar a las mujeres menopaúsicas. Se pasa de discriminarlas en su carrera profesional cuando están en edad fértil por miedo a que queden embarazadas, a irlas apartando a partir de los 45, por viejas suposiciones biológicas, como si no pudieran aprender cosas nuevas, o incluso liderar mejor. A los hombres se les empieza a marginar diez años más tarde, a los 55.
La menopausia no es una enfermedad; es una etapa sana de la vida. Claro que hay que conocer los cambios físicos que comporta la menopausia y saber que, si es necesario, son tratables. Y reconocer que cierto malestar psíquico a menudo arranca de la presión social. Bien está que se hable abiertamente de sofocos, hormonas, cremas, actividad física o de proyectos futuros, en la época vital en que mejores decisiones se toman. Recorrido un trecho, algo del vivir se ha aprendido, las urgencias se atemperan y llegan las maduras satisfacciones.
No me voy de esta columna sin decir que odio los anuncios de compresas para las pérdidas de o***a, como si fueran totalmente inevitables. Es mentira. Ahí están los ejercicios de Kegel para fortalecer el suelo pélvico, de manera que no se escape ni gota, ni gota, y permitan movimientos a lo Waka-Waka, en la mejor etapa para disfrutar del s**o.
La industria quiere vender. Es lícito. Pero no hay que tolerar que muestren a las mujeres de mediana edad como seres que ya no sirven o ya no gustan. Hay que acabar con el estigma a golpes de cadera. Y sino, que se lo pregunten a la anciana.
Hace un año mi vida me atiza el golpe más duro de mi vida, tienes cáncer.