25/10/2026
Ellas también son brujas.
Nuestras brujas favoritas no tienen poderes sobrenaturales. Tienen algo que todavía incomoda: criterio propio.
Sus historias son distintas. Lo que conecta con nuestra idea de la bruja es esa mirada que intenta poner a una mujer en su sitio cuando decide, responde o se sale de lo esperado.
Ester Expósito ha cuestionado que una mujer pueda ser sexualizada por su imagen y, al mismo tiempo, juzgada por disfrutar de su sexualidad. Como si mostrarse significara renunciar a ser escuchada.
Florence Pugh llevó un vestido transparente y hubo quien creyó que eso le daba derecho a opinar sobre su imagen. Ella respondió defendiendo un cuerpo que no necesitaba la aprobación de quienes lo estaban mirando.
Paula Leitón ganó un oro olímpico y aun así hubo quienes prefirieron comentar su físico. Porque parece que ni llegar a lo más alto te libra de la exigencia de hacerte más pequeña.
Simone Biles decidió parar para proteger su salud y seguridad cuando el mundo esperaba verla competir. Recordó algo que a veces olvidamos: admirar a una mujer no nos da derecho a exigirle que se ponga en riesgo.
Marie Curie recibió su segundo Nobel el mismo año en que la prensa convirtió su vida sentimental en un escándalo. Sus conocimientos no impidieron que se cuestionara su lugar por una relación personal.
La queremos segura, pero no demasiado. Libre, siempre que elija lo que nos parece bien. Cómoda con su cuerpo, mientras no lo enseñe mucho. Brillante, pero con una vida privada que podamos aprobar.
Este Halloween, nuestras brujas favoritas son ellas. Por las preguntas que nos obligan a hacernos sobre nuestra manera de mirar, exigir y juzgar.
Comenta qué bruja incluirías.
Síguenos y únete a aquelarre | BLACK LIMBA.