09/01/2024
EL SERVICIO
a la Gran Alma y a la vida
(Honestamente, este planteamiento de Hellinger genera traquilidad, y más bien, paz. Incluso, y de manera particular, para quienes están dedicados a la ayuda profesional. Y no es que los releve de responsabilidad, sino que les acredita y adjudica un rol en el destino del consultante, sea cual fuese el camino que éste siga o deba seguir).
Yo tengo un concepto curioso acerca del alma, y es que nosotros estamos en el alma, en lugar del concepto habitual de que el alma está dentro nuestro. Esa Gran Alma, sea lo que fuere, determina y toma a su servicio a cada uno, de la manera que sea. Algunos tienen un servicio agradable, algunos tienen un servicio difícil. Algunos tienen un servicio sanador y algunos un servicio destructor, un servicio terrible. Pero sigue siendo el mismo servicio.
Visto desde el alma, desde la Gran Alma, es el mismo servicio. Nadie puede oponerse a esta alma. Ahora bien, hay personas que tienen el concepto de que el mundo les fue entregado en sus manos. Como si hubiera personas que pudieran aniquilar el mundo, si así lo quisieran, y como si hubiera otras que pudieran salvarlo, si así lo quisieran. Están desprendidas de la corriente.
Con respecto a este concepto de que estamos inmersos, sea cual fuere nuestro destino y la misión individual, lo que cada uno vive como su misión personal, un famoso terapeuta dijo alguna vez: "Cada uno encuentra la canción que debe cantar". Aquél que canta esa canción está conforme, en lo más profundo, sea cual fuere su misión.
Eso trae consecuencias con respecto a nuestra creencia frente a perpetradores y víctimas. Están cumpliendo el mismo servicio. Si lo tomamos en serio están cumpliendo el mismo servicio. Los buenos, los que llamamos buenos, y aquellos que llamamos malos cumplen el mismo servicio.
Esta creencia pone fin a la arrogancia y la soberbia. Si cada uno está en sintonía con lo propio, de esa manera puede respetar a todos y, especialmente, también se respeta a sí mismo. Por lo tanto, los grandes destinos son ineludibles.
(...) Cuando tenemos ese enfoque nos volvemos humildes y podemos asentir al mundo tal como es, sin la pretensión de querer mejorarlo. Como si no fuera la Gran Alma que dirige al mundo como ella quiere. Nosotros sólo estamos inmersos en aquello que ella guía.
Con esta actitud también podemos tratar las enfermedades de otra manera, la muerte, los accidentes, los destinos difíciles, ya sea como afectados, en cuyo caso nos entregamos, o como terapeutas que acompañan a personas afectadas. Si lo hacemos con esa actitud de asentir a todo tal como es, y si de persona a persona sólo hacemos aquello que nos es permitido y que podemos hacer, y si somos conscientes de nuestros límites, en ese caso entonces surge la paz.
CONSTELACIONES FAMILIARES
Bert HELLINGER
Tomado de la web