03/07/2026
Solo eran 7 km/h.
Y aun así, la sensación en el cuello fue mucho más intensa de lo que imaginábamos.
Lo más llamativo no fue el golpe.
Fue pensar que nosotros estábamos preparados, sabíamos cuándo iba a ocurrir…
En un accidente real nadie está preparado.
Y por eso la forma en la que viajan nuestros hijos puede marcar una enorme diferencia.
Hasta que se pueda: A CONTRAMARCHA!