14/07/2025
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Navegar a toda velocidad por las lagunas de Muyil, sumergirse y dejarse llevar por la corriente flotando en agua dulce, entre los manglares; sensaciones muy difíciles de explicar.
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Cuando empecé este increíble viaje tenía la idea de ir compartiendo, paso a paso, todo lo que iba a ir viviendo y que, según el plan que nos habían hecho llegar, no era poco.
Mis buenas intenciones apenas duraron unas horas. Podría haberme limitado a subir imágenes de idas y venidas pero, enseguida me di cuenta, este periplo iba ser mucho más que eso y por lo tanto no sería capaz de publicar a la par del trepidante ritmo al que esa semana se iban a ir sucediendo los acontecimientos y que, además y aún con todo lo que llevo a mis espaldas, se iba a convertir en una de las más intensas de toda mi vida, no solo por la cantidad de cosas que estaban ocurriendo sino por cómo las interiorizaba yo. Algo parecido a un cataclismo emocional, casi una catarsis, diría yo.
Me gusta escribir, mucho más si esto me da la oportunidad de contar lo que me pasa. Sin embargo, a menudo necesito tiempo y un poco de distancia para sacar fuera todo lo que se cruza por mi cabeza y mucho si, si quiero expresar mis emociones y colocar en su sitio lo visto, oído y sentido, lo imaginado y finalmente, lo vivido.
Para empezar, el viaje surgió de forma inesperada, una oportunidad que se coló entre las rendijas de otro muy planeado y que, repentinamente, se escurrió entre mis dedos. No quise pensarlo más allá de las pocas horas que tardé en sacar los billetes, preparar la maleta y rematar cuatro cosas: al fin y al cabo una boda en Mejico, con actividades programados para una semana no es algo que surja a menudo.
Si en algún momento llegué a plantearme que no conocer a nadie más que a la persona que me había invitado podía ser un problema, no dejé que la duda prosperara:
“En otras peores te has visto” Pensé.
Pero el azar aún se reservaba una carta: ya el aeropuerto, muy emocionada y a punto de coger el avión, me enteré por casualidad de que, pocas horas antes, esa única persona, había sido sufrido un accidente vascular y operada de urgencia no podría hacer el viaje.
“¿Peores?”