20/01/2018
Región y cultura andina
La región andina, incluye los territorios atravesados por Los Andes, coincidente aproximadamente con la máxima extensión lograda por el imperio inca, entre los paralelos 3° de latitud N y los 36° de latitud S.
En esa planura, que comienza a 3.000 metros de altura pero comúnmente alcanza los 4.000 metros, se extiende entre los países de Perú (sur), Bolivia (oeste), Chile (noreste) y Argentina (noroeste).
A nivel mundial, los pueblos más antiguos que llegaron a ser “Centros de Cultura Original” se desarrollaron en los Andes, Centroamérica, India, China, Medio Oriente y en las costas del Mediterráneo. Las etnias que habitan estas regiones, tienen singulares maneras de ver y vivir en interacción con los elementos de su medio natural. Las plantas, tanto las silvestres como las cultivadas, son parte de este medio natural y por lo tanto son también consideradas de manera diferente por cada cultura.
Los pueblos andinos son filiales de una raza prehistórica a la que suele llamarse "andina", que había asentado su civilización de tipo indonésico antes de la era cristiana, desalojando a otros remotos pueblos de pescadores y cazadores y recolectores, de los que apenas quedan vestigios. Dicha civilización, de individuos braquicéfalos, de baja talla, se diversificó en culturas regionales cada vez más diferenciadas.
Se han encontrado indicios de doblamiento en la Quebrada de Humahuaca que datan aproximadamente del año 10.000 A.C., correspondientes a cazadores-recolectores, quienes fueron domesticando ganado al tiempo que se convertían en agricultores.
Los conquistadores españoles encontraron a principios de siglo XVI, tras un largo proceso de asimilación y caracterización cultural los principales pueblos que se formaron a lo largo de la región andina.
Los pueblos de la quebrada se agrupaban a la llegada de los españoles en distintas parcialidades, cuyos nombres han permanecido en los topónimos de la región (Omaguacas, Tilcaras o Fiscaras, Uquies, etc.) Se vestían con telas hechas de lana de vicuña y llama, la que hilaban en husos de mano, teñían con tinturas naturales y tejían en telar de cintura.
El Aguayo
El verdadero aguayo (aguayo nativo) es un tejido hilado a mano, y utilizado por las mujeres del Altiplano de Perú, Bolivia y Argentina. Cada mujer tiene su propio aguayo. Puede ser fabricado con lana de llama, alpaca, u oveja; teñido con colores naturales vivos. Antiguamente eran los hombres los que utilizaban estos tejidos de aguayo.
Estos grandes cuadrados de tejidos sirven para llevar a los bebes y niños pequeños en la espalda, para sentarse, colocar alimentos, así como toda de clase de productos.
Al tejer estas piezas de aguayo, hombres y mujeres escriben y pintan historias de sus comunidades, símbolos de su cultura o bien cosas que soñaron para este trabajo. Por supuesto, estas historias y símbolos dependen de las diferentes regiones. De hecho, cada región posee sus propios colores, dibujos, técnicas, y hacen sus tejidos a través de dibujos abstractos, de representaciones ingenuas y figurativas o incluyen monstruos subrealistas.
El telar en sí mismo puede hacerse de tres maneras distintas. El telar vertical en que los hilos de urdimbre se extienden verticalmente con relación al suelo, el telar de cintura el que hilo de urdimbre se extiende entre un objeto inmóvil y el cuerpo de la tejedora, normalmente sostenido a un cinturón que pasa por su cintura. Para controlar la tensión, la tejedora se inclina hacia atrás, y el telar horizontal en que los hilos de urdimbre se extienden sobre barras horizontalmente con relación al suelo.