Moon de Gofio
Pero ¿qué es eso? ¿y ese nombre?¿Luna de gofio? ¿luna de harina gruesa de
maíz, trigo o cebada tostados? Así lo traduciría alguien que nunca ha estado en
Canarias... Porque esa es la definición que aparece en los libros. Es la esencia de los recuerdos culinarios de las Islas. Para los canarios, es un ingrediente que nos acompaña desde pequeños y que
siempre esta presente esperando s
u momento para enriquecer nuestras comidas:
desde el estante de la cocina de la abuela, con los ojos pegados de sueño y los
desayunos con leche y gofio; a la despensa de tu casa familiar a donde lo fuiste
a buscar miles de veces para el potaje, el gofio escaldado o la pella salada para
el sancocho, o la pella dulce de puro goloso; hasta el bote de diseño y colores en
el que ahora lo guardas en tu casa y esas recetas de nouvelle cousine que ahora
preparas. Para los turistas, es un descubrimiento maravilloso ya sea con cebolla
antes del pescadito fresco o previo al puchero, o con los helados de gofio que
disfrutan en las heladerías en esos días calurosos o el maravilloso mouse de gofio
que probaron en aquel restaurante... El gofio es dorado como el calorcito del sol
y el cariño que desprenden los Canarios. Te recuerda a la arena de las playas y a
la vez los momentos más felices de comida exquisita compartida, buen ambiente,
largas sobremesas y muchas risas. Es un condimento que alimenta el amor por
las Islas porque resalta que son un mosaico único, diverso y mestizo de culturas y
de paisajes, conectadas con Latinoamérica, con África, con Europa por múltiples
influencias y, a la vez, tan ajenas que mantienen su propio ritmo de existencia. Para el que ha estado en Canarias, todo esto se conjuga con el recuerdo de sus
gentes, sus vegetación, su paisaje, el océano, sus tradiciones, su música y su
gastronomía. Ese recuerdo te hace sentir bien, en un estado de felicidad tranquila,
con la sonrisa cómplice del que sabe que ha disfrutado de un rinconcito en el
paraíso, casi fuera de la tierra, es como haber estado en la luna. Una forma divertida de recordarte a ti mismo y al mundo
entero que existe un lugar llamado Canarias y que tú has tenido el placer de
conocerlo. Quizá no puedas quedarte allí para siempre, pero te lo puedes llevar
contigo como el souvenir que reaviva tus recuerdos y a la vez, le regala al que lo ve,
una sonrisa de gofio, que es casi como estar de nuevo en Canarias.