14/10/2026
Hay personas que llegan al atelier siendo clientas… y, con el tiempo, se convierten en parte de
nuestra historia. 🤍
Así fue con Amaia...
Cuando inauguramos el atelier, confió en nosotras para crear el vestido que llevaría a la boda de una
amiga. Años después volvió, pero esta vez para algo mucho más especial: diseñar el vestido de su propia boda. Y esta vez no vino sola, su ama también confió en nosotras para crear el vestido con el que la acompañaría en un día tan importante.
Amaia es de esas personas que llenan cada prueba de alegría, ilusión y confianza. Y eso hizo que el proceso fuera tan bonito como el resultado.
Su vestido empezó siendo una idea… y terminó siendo otra completamente diferente. En cada
prueba probábamos, cambiábamos y descubríamos nuevos detalles, sin miedo a dejar que el diseño evolucionara hasta encontrar el vestido que realmente hablaba de ella.
El resultado fueron metros y metros de crepé y gasa, un drapeado asimétrico muy especial, unas
mangas acampanadas llenas de movimiento y un delicado choker de gasa que caía por la espalda,
aportando un toque único.
Porque a veces los mejores vestidos no son los que nacen perfectos sobre el papel, sino los que se descubren prueba a prueba.