28/08/2026
TERE PELAYO UNA TIENDA QUE FORMA PARTE DE LA VIDA DE TOMELLOSO
En el ámbito económico y empresarial, el Viñador recayó en Mercería Tere Pelayo, un comercio familiar abierto en 1984 y construido durante más de cuatro décadas alrededor de Teresa Pelayo, su hija Belén y las personas que han ido formando parte del negocio.
Su padrino fue Jesús Puerta Pelayo, hijo de Tere y hermano de Belén, que utilizó la literatura para explicar una idea sencilla: las tiendas también construyen la memoria de una ciudad.
Recordó que un negocio no nace pensando en pasar a la historia. Nace para ganarse la vida. En el caso de su madre, aquella decisión llegó en un momento especialmente complicado: una mujer recién separada, con tres hijos menores, decidió aprovechar la oportunidad que se le presentó y abrir una pequeña mercería.
Jesús destacó de ella la valentía, el conocimiento del oficio y una enorme capacidad de trabajo. Y de su hermana Belén, que se incorporó prácticamente desde el comienzo, aseguró que nació para el comercio.
Con el paso de los años, el establecimiento creció en tamaño, productos y formas de vender, hasta adaptarse también a las nuevas tecnologías. El padrino lo resumió con otro guiño que despertó sonrisas: Belén había creado «su propio Amazon tomellosero».
Sobre el escenario recogieron el reconocimiento Teresa Pelayo, Belén Puerta Pelayo y Alicia Cantón.
Tere habló sin papeles. «Lo que no me acuerde, pues es que no lo tenía que decir», avisó antes de comenzar.
Recordó el miedo de los primeros meses, los viajes para comprar género, la ayuda de su familia y una anécdota que todavía conservan en casa: una compra de bisutería que ella daba prácticamente por perdida y que acabó vendiéndose hasta el punto de tener que reponerla.
Después llegaron las pequeñas historias de mostrador acumuladas durante más de 40 años. Como aquella clienta que pidió «bacon agresivo» cuando en realidad buscaba velcro adhesivo, otra que necesitaba hilo «rosa furcia» o aquella mujer que, preguntada por la talla de los aros de un sujetador, respondió simplemente que los quería «así como para asa de un cubo».
Belén tomó después la palabra y puso orden, como ella misma bromeó, a la historia familiar.
Contó que su vocación apareció cuando apenas era una niña. Le gustaba tanto estar detrás de un mostrador que, cuando su madre la enviaba a hacer algún recado a una tienda, dejaba que otros clientes se colaran para poder quedarse más tiempo viendo cómo se despachaba.
«Esta es mi vocación y he cumplido mi sueño de tener una tienda», afirmó.
También recordó la importancia de Alicia, después de tres décadas trabajando juntas, y de su hermana Teresa Mari, a quien definió como una mezcla «entre hormiga y hada madrina» por aparecer siempre que la tienda la necesita.
Y quiso repartir simbólicamente el premio. Primero entre sus clientas y después entre todos los comerciantes de Tomelloso que cada mañana levantan la persiana en un momento en el que, reconoció, «se está poniendo esto un poquito duro».
Su despedida fue sencilla: «Eternamente agradecida, Tomelloso».
Reseña de EN TOMELLOSO Gracias 🥰🥰🥰