05/06/2019
El mundo de la facilidad, de la falta de compromiso, de la inmediatez, del egoismo y la egolatria. Primero fueron las imágenes del Everest cuajado de "alpinistas" (turistas específicos) y después le llegó el turno al Aneto, con 250 "montañeros" accediendo al pico. (noticias en comentarios) Todo es posible con los medios actuales y a la vez las gestas más vacias, más estériles, no hay motivaciones de conocimiento, ni siquiera de autoconocimiento pues se emplean artificios que hacen que coronar sea posible, hasta para los menos preparados. En el mundo de las espeleología conocí a los pioneros y ellos me lo contaron, me lo aseguraban y les creia.
Hace no más de 50 años Acceder a una sima desde Valencia, con los elementos con los que disponian en aquel entonces, con caminatas de más de 30 kilómetros diarios era pasión, devoción, una entrega total y absoluta de tu tiempo y energías. Una prueba grupal de autodeterminación en aras de la verdadera y genuina exploración. Todos ellos terminaban sus jornadas laborales, muchos de ellos el mismo sábado a medio día y ya tenian en el trabajo, la mochila preparada. Salían corriendo, literalmente, a coger el tren de mediodía para llegar a la localidad de Alberique, a las puertas de uno de los paleokarts más impresionantes que conozco y que a bien seguro cualquier megadeportista de hoy en día lo despreciará y considerará menor o insuficiente para sus retos. Desde el pueblo habían más de 20 kilómetros de marcha con casi 1000 metros de desnivel: Tienda de lona de 10 kg, s**o, ropa, equipo de espeleología personal unos 8kg, equipo de espeleología grupal (electrón y soga de reaseguro) 20 kg como poco. Agua, comida y en definitiva autosuficiencia absoluta para dos días. Si todo iba bien; llegaban antes de anochecer a la zona preferida de acampada. Allí hoguera, cena, esparcimiento y preparación del ataque a la sima, los grupos y los objetivos a cumplir. Con la primera luz del Domingo, a veces antes, salida hasta la zona de simas ya pertrechados, localización de la boca, otros 10 km. Si todo seguía yendo bien durante el descenso, el ascenso, y no había imprevistos, saldrían de la cavidad y lo tendrían todo preparado hacia las 4 PM. A partir de aqui 4 horas, y menos mal que de bajada, para reandar los 35 km con los 15 kilos o más de equipo. Con suerte algún compañero había podido llegar en moto desde valencia e iría haciendo porteos suicidas del material de todo el grupo hasta la estación incluidos algunos viajes de dos o tres personas o solo las más fatigadas, todo para poder coger el último tren del Domingo a las 9 pm. Si fallaban en la ejecución o los tiempos no acompañaban tocaba pernoctar en la puerta de la iglesia de Alberíc para esperar el primer tren de la mañana que los dejaría en Valencia hacia el medio día para recibir la reprimenda del jefe. Todas las simas del pla de la llacuna y Tous las he descendido después de despertarme tras medio trasnochar, cogiendo la furgoneta hacia las 9 de la mañana y he después he llegado a casa, en Valencia, a la hora de comer de ese mismo Domingo y todo ello recreándome en fotografía, mineralogía, topografía etc... Cuando miro mis imágenes y la de mi compañero me doy cuenta de que jamás valdrá una de mis imágenes ni una centésima parte que la de mis amigo pionero que Gea lo tenga en su seno.