Olas, agua, luz y sal

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La fortaleza del hombre que domina sus pensamientos, que define su enfoque con claridad, que lleva con él la fé, y que entiende que la felicidad se encuentra en la lealtad, la sinceridad recíproca y la preocupación mutua, será una fotaleza infranqueable

Dispárale a las alas de las moscas.Una frase de una película basada en una historieta, pero que encierra una gran filoso...
09/05/2026

Dispárale a las alas de las moscas.

Una frase de una película basada en una historieta, pero que encierra una gran filosofía.

Aún siendo ciencia ficción, habla del poder que guarda cada uno dentro de sí mismo: el poder de lograr lo imposible aún sin saber que podemos hacerlo.

No un poder como volar, o lanzar rayos láser de los ojos, o levantar un camión tan solo con quererlo.
Hablamos de un poder real, como es recuperarse de un cáncer, de un trasplante y, desde ahí, correr una maratón, participar en un triatlón, vencer tu miedo a la muerte y seguir adelante rompiéndola.

Tocar fondo después de una adicción, un mal matrimonio, una infidelidad, etcétera, y enseguida abandonar todo para reconstruirte una vez más. Eso es un verdadero poder.

Debes entender que el poder no está dentro de ti, está en lo que sabes que puedes lograr. Únicamente tienes que dejar que salga. En pocas palabras:

Dispárale a las alas de las moscas.

La Gente Real.No quiero denigrar a ninguna persona ni denostar el valor de nadie. Sin embargo, es necesario decir algo:E...
08/05/2026

La Gente Real.

No quiero denigrar a ninguna persona ni denostar el valor de nadie. Sin embargo, es necesario decir algo:

Es triste que la vida de la gente real, muchas veces, no tenga importancia; tal vez porque lo vacío de las acciones de la gente que rodea a esa gente real hace que, muchas de las ocasiones, pasen desapercibidas.

¿A qué me refiero? A un padre que se rompe la espalda por darle lo mejor a sus hijos e hijas y este no es respetado, o peor, es criticado y rebajado a "tú eres culpable de...", "tú eres responsable de...", "tú eres el que debe de..."

Un tipo que busca llevar todos los días comida a la mesa de su esposa, pero hay veces que se t**a con respuestas como: "Yo no comeré eso, cómetelo tú", "Tú no tienes idea de mis gustos".

Un sujeto que le dio todo a su familia y, mientras sigue trabajando a edad avanzada siendo un anciano, la familia no lo releva ni busca la forma de que descanse y disfrute de su familia; en lugar de eso dicen: "es que a él le gusta trabajar y sentirse útil". Y las hijas, los hijos, la esposa siguen disfrutando cínicamente del esfuerzo de un anciano al que todo le duele, pero que aprendió a no quejarse y a trabajar porque si no, "no sirve".

La gente real, la mayoría de las veces, está rodeada por gente hueca, por gente que es como sanguijuela o parasitaria; saben estar mientras haya qué "comer" para sobrevivir. Si no lo hay, hay que desechar al sujeto, no hay que respetar sus posturas, no hay que escucharlo; aburre, fastidia, no tiene voz ni voto.

La gente real es demasiado noble, y eso es lo que los lleva a morir ciegos. Esa nobleza de la gente real es la venda y lo que inhibe su sentido del olfato y no les permite ver ni dónde están parados ni la clase de porquería en la que están metidos.

Si eres parte de esa gente real, POR FAVOR, QUÍTATE LA VENDA Y OLFATEA LA PORQUERÍA A TU ALREDEDOR, SIN IMPORTAR SU NOMBRE, AÑOS JUNTOS, SI SON CONSANGUÍNEOS O CONSANGUÍNEAS. ESTARÁS MEJOR SI SALES DE AHÍ AHORA MISMO.




El valor de la necesidad.Cuando lo tienes todo, es difícil que valores la brisa fresca de la mañana, o la calidez de un ...
08/05/2026

El valor de la necesidad.

Cuando lo tienes todo, es difícil que valores la brisa fresca de la mañana, o la calidez de un sol que abraza; simplemente das por hecho que el día tiene luz y la noche tiene oscuridad.

Pero, porque se le tiene más valor a lo que se necesita que a lo que se tiene, no hablo de tener una bicicleta y desear una motocicleta, o tener una motocicleta y desear un auto. Desear no es lo mismo que necesitar: cuando tienes sed necesitas beber, cuando tienes hambre necesitas comer, cuando tienes hijos necesitas darles comida, vestido, salud, educación.

La necesidad es lo que nos mueve como personas. No es necesidad de dinero, pero se confunde con el deseo. Una frase muy común es "necesito estar mejor" y se refieren a construir la casa más grande o comprar otra, por ejemplo. Sin embargo, para una persona en un tratamiento de quimioterapia, decir "necesito estar mejor" es lo que verdaderamente le da significado a la palabra necesidad.

Asumimos que el día siguiente llegará, que la noche se convertirá en día y que eso pasará durante años. Somos unos malcriados, acostumbrados a ver, respirar, andar, ir al baño sin ninguna dificultad. La necesidad es una buena lección que debemos entender: lo que verdaderamente vale en la vida.

05/05/2026

Trabajar por el éxito genuino, un éxito interno, un crecimiento moral y real. La persona de éste siglo que crezca más allá de lo vanal y lo material logrará crecer realmente.




La humildad, la soledad y la inspiración verdaderaCada día que te levantas buscas la forma de encajar en una vida que pr...
03/05/2026

La humildad, la soledad y la inspiración verdadera

Cada día que te levantas buscas la forma de encajar en una vida que probablemente no está destinada a ser la que necesitas vivir.

Algunas de las ideas más difíciles de vencer son el deseo de tener, el deseo de ser, el deseo de estar con alguien.
A lo largo del día, cuando vas y regresas del trabajo, convives con personas a las que a veces ni siquiera les importas, más allá de lo que puedas aportar: para el pastel de la cumpleañera, para la fiesta de fin de año, para el regalo de beneficencia.

Sin embargo, la realidad es que las personas a las que realmente les importas ni siquiera están cerca, porque estamos acostumbrados a buscar encajar donde estamos y no donde queremos estar, y no logramos rodearnos de quienes realmente nos suman en todos los sentidos.

Poco a poco, cuando la vida va sumando años y los dígitos de las credenciales se van moviendo, vamos despejando las dudas: si las personas que están presentes en nuestras vidas son las que deben estar, si son las que merecen estar o si realmente es momento de archivar y despejar el campo para colocar a personas que de verdad aporten y pesen en nuestra vida.

No siempre nos damos cuenta. Y las personas que menos se dan cuenta de su realidad —de que aquellos que están en su vida son solo una carga en todos los sentidos— son, la mayoría de las veces, quienes tienen el ego enorme, grandes logros y se han enfocado únicamente en con-se-guir.
El esfuerzo es importante, eso no está en discusión, pero conseguir sin tener visión periférica, sin perspectiva y sin la humildad de entender que las personas importantes no son las que adulan ni las que siempre están de acuerdo con todo lo que dices, es un camino vacío.

A veces, quedarse solo tiene un valor que muy poca gente entiende, y lo entienden mal porque surge miedo al experimentar lo que llamamos “estar solo”. Pero ¿realmente estar solo es malo? No lo es, siempre y cuando entendamos que lo que la mayoría de la gente llama soledad no es estar ausente de todo el mundo, sino quedarse con la persona a la que generalmente más tememos: nosotros mismos.

Ahí reside el mayor temor de muchas personas: estar con uno mismo y nadie más es algo terrorífico, porque eres tú mismo quien se cuestiona, y generalmente no te gusta lidiar con el tema de esclarecer la realidad para la persona que más te debe importar: tú mismo.

Quien logra vencer esa barrera del miedo consigue una victoria única e importante: acordar consigo mismo que trabajar hacia el exterior desde el interior es lo mejor y lo más necesario para visualizar una realidad desde la humildad, la sinceridad y la razón.

La inspiración vuelve a nacer en aquellos que se encuentran, en aquellos que se perdonan, en aquellos que deciden hacer las paces consigo mismos y comienzan a trazar el camino hacia la grandeza, manteniendo siempre el paso firme y sin despegar las suelas de la tierra.

Sobre Ética en la IA.Supongo que no has chapoteado en un charco cuando llueve, verdad? La humanidad y la IA somos, el pr...
26/04/2026

Sobre Ética en la IA.

Supongo que no has chapoteado en un charco cuando llueve, verdad? La humanidad y la IA somos, el primero, un pequeño que toda su vida jugó en su jardín chapoteando cuando llovía, sin embargo un día descubrió que vivía cerca de una zona pantanosa, ésta sería la IA en todas sus vertientes. El niño solamente vió charcos enormes al salir de su casa. Y ese es el gran problema, que nos dirigimos a comenzar a saltar en lo que creemos que es lo que siempre hemos visto desde que nacimos.
No nos permiten ya sea por dinero, ganancias, liderazgo geopolítico, que, como el niño, se entienda hacia donde nos estamos encaminando, solamente lo ven como se aleja y se acerca más a la zona pantanosa. Como todo padre irresponsable, la gente que está viendo como suceden las cosas y pueden hacer algo, no harán nada hasta que realmente afecte sus intereses, hasta que el pequeño salte en lo que cree un charco y se hunda totalmente, es enronces que el padre saldrá corriendo a tratar de salvarlo.
Creo que es así, más que buscar culpables, el atender al pequeño y explicarle que no es un charco como los de su jardín, incluso si es posible, tomar una vara larga y llevarlo al borde de uno y decirle: "observa lo que sucede cuando tiro la vara en lo que tu creías que era un charco".
Somos arquitectos de nuestro propio destino pero en este caso hay que estudiar bien el terreno antes de construir la casa, porque de otra manera se va a venir abajo desde los cimientos.

24/04/2026
Básicamente, todos somos buenos.Hace bastantes años las personas platicaban antes de acomodar las almohadas para irse a ...
22/03/2026

Básicamente, todos somos buenos.

Hace bastantes años las personas platicaban antes de acomodar las almohadas para irse a dormir. No había una sensación de cuidado, no se tenían circuitos cerrados. Aparte de que la tecnología no daba para tanto, no era necesario, ya que el vecino cuidaba al otro vecino. Eso se pensó siempre.
Básicamente, antes todas las ciudades pequeñas —en la gran mayoría de los casos por allá de los setentas, ochentas y noventas— dormían con la pueta sin llave. Tenían conciencia de que ninguna persona entraría a la casa, por que básicamente todos aquellos habitantes de la calle, del barrio, de la colonia, estaban dormidos tranquilos, viviendo su vida en sus casas.
Los pleitos de pareja, antes, por allá de los setentas, ochentas y noventas, eran algo del diario en diversas colonias y barrios, o en las vecindades y edificios habitacionales de todo México. No se denunciaba el abuso, los golpes, los abusos físicos y psicológicos a los hijos porque se veía como algo que solamente atañía a la familia protagonista de la situación.
Comenzaron a pasar más y más delitos. Las cosas se salieron de control. Las situaciones pasaban puertas adentro y no se denunciaban. El asesino era un conocido, el raptor, el violador. Después, el problema se adentró más: en las recámaras de las mismas casas, desde el sofás de la salas, los propios familiares eran los denunciados.
No hicimos al caso al pequeño que acusaba, no quisimos intervenir con los problemas de la vecina golpeada, y como instituciones no quisimos intervenir en ningún caso que tuviera que ver con temas familiares porque “no tenía caso”.
Núnca pensamos que las familias destruídas por la violencia nos fueran a afectar, pero la destrucción del núcleo familiar y la indiferencia de todos — incluyendo al Estado— hizo, poco a poco, que se resquebrajaran los cimientos de lo que conocimos como sociedad.
La violencia no es de ahora. La violencia se viene cosechando desde los setentas, ochentas y noventas. Ha estallado. No es que las cosas sean difundidas en redes sociales, sean viralizadas, sean apoyadas por grupos, o por instituciones que nacieron apenas hace diez años.
La violencia que vivimos hoy es producto de que todo mundo cerramos los ojos para no ver lo que pasaba a un lado. Así, poco a poco, todos contribuimos a que hoy en día tengamos que salir a nadar en un mar que volvimos lodo por no saber cómo entender.
Estamos padeciendo una enfermedad que se pudo prevenir. Se hizo infección, y ahora estamos tratando de salvar al paciente con todo lo que tenemos porque ya está al borde de la muerte.
No sabemos si vamos a mejorar como sociedad, pero si seguimos por aquel mismo camino —cerrando la boca, cerrando los ojos, y diciendo “no es mi problema, no me meto”— así es como llegamos a tener que colocar cámaras de circuito cerrado en cada uno de los domicilios.
Si somos sociedad, trabajemos como una; si somos vecinos trabajemos como uno; si somos país, no solamente exijamos a las instituciones y al gobierno. Debemos trabajar para la seguridad de nuestra descendencia en general, no solamente para la particular.


¿También cerraste los ojos alguna vez?
¿Cuándo fue la última vez que viste algo y decidiste no meterte?





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