07/09/2018
Es cierto que actualmente muchas relaciones de pareja son efímeras. Pero también es cierto que hay bastantes personas a quienes les ocurre lo opuesto: se quedan por mucho tiempo apegadas a vínculos que ya terminaron. Es más, a veces se obsesionan tanto que pueden durar meses, o hasta años, pendientes de lo que hace o deja de hacer su ex pareja, o buscándola con cualquier excusa, o simplemente renegando de ella en su soledad.
Recuerda: la dignidad es una expresión del autorespeto. Y después de una ruptura amorosa, preservar la dignidad es un factor crucial para poder superar la situación. Caer en los ruegos, las humillaciones y un asedio constante a la ex pareja, no solo incrementa el sentimiento de minusvalía propio, sino que también es totalmente ineficaz.
Si el otro acabó, pero sigues insistiendo, lo que vas a desatar más pronto que tarde. Nadie aprecia a quien no se aprecia a sí mismo. Cuesta respetar a quien no es capaz de respetarse. Puedes elegir las formas más disimuladas de andar detrás de tu ex, pero esa persona siempre lo va a notar y, con el tiempo, intentará alejarse más y más. Así, tú caminarás detrás de él, creyendo que tus pasos te acercan, cuando lo único que hacen es que te sientas aún más perdido el día en el que ese espejismo de esperanza finalmente desaparezca.
Sigue esta secuencia: autocontrol, resignación y generación de nuevas metas y expectativas. Cuando logres detener la obsesión, aceptes la pérdida y te enfoques en encontrar nuevas motivaciones, será cuando tu vida cambie y tus sentimientos también. Después de haber superado esta dura prueba, en lugar de sufrir un “estrés postraumático” lo que vas a alcanzar es un “crecimiento postraumático”. En ese punto, habrá valido la pena el esfuerzo.