03/05/2016
Una de las dudas que pueden surgir a los papás recientes es cuándo cambiar el pañal del bebé. Y es que al principio esta cuestión puede parecer un mundo, aunque en realidad es bien sencillo: hay que evitar que la delicada piel del bebé sufra en contacto con las heces.
Esto significa que, en teoría, lo ideal sería cambiar el pañal tras cada pipí, aunque a veces nos hemos visto sorprendidos por un pañal excesivamente hinchado y los pantaloncitos del bebé demasiado llenos. No pasa sucede si sucede alguna vez, pero hay que procurar que el culito esté lo más seco posible para evitar irritaciones, dermatitis...
La excesiva humedad provocada por la o***a crea una zona calurosa y húmeda, lo cual tiene efectos en la epidermis. La piel aumenta su fragilidad al estar hiperhidratada, y es más sensible que la piel seca al daño por abrasión. La presencia en la o***a de la bacteria "bacillus ammoniagenes" y la formación de amoníaco (como resultado de bacterias y enzimas fecales), producen un aumento del pH de la piel, un desequilibrio.
Estas condiciones interfieren con la función de barrera de la piel, permitiendo la permeabilidad de sustancias irritantes a las capas internas, disminuyendo el efecto secante del aire y favoreciendo el desarrollo de microorganismos.
Los recién nacidos llegan a miccionar unas 20 veces al día, y los bebés menores de un año unas siete veces. Pero claro, no podemos adivinar cuál es el momento justo.
Entonces, si queremos evitar que el bebé permanezca demasiado tiempo húmedo y ser algo sistemáticos, podemos escoger el momento posterior a cada toma para cambiar al bebé (además, es durante la succión cuando suelen o***ar). Si vemos que el pañal está seco, podemos dejárselo y esperar a la siguiente toma.
Si sucediera que el bebé mantiene el pañal seco demasiadas horas, es conveniente plantearse si no estará tomando poca leche, y estar atentos a cualquier signo de deshidratación.
En el caso de bebés que regurgitan, podemos iniciar el cambio de pañal antes de la toma, para después no tumbarlo inmediatamente e intentar que estén tranquilos, algo incorporados, para hacer la digestión, evitando que el movimiento haga que expulsen la leche.
En definitiva, aunque existen cacharritos e incluso aplicaciones para saber cuándo cambiar el pañal al bebé, lo mejor es establecer algún momento fijo para hacerlo (antes o después de la toma) y revisarlo de cuando en cuando para evitar que se acumule mucho pipí.
Si el bebé duerme muchas horas seguidas, conviene cambiarlo antes de acostarse porque de este modo aseguramos un pañal seco e "impermeable": es menos probable que se le salga el pipí por la noche. Al despertarse, también hay que cambiar el pañal, o si vamos a hacer un viaje en coche durante unas horas, una excursión... mejor salir seco.