01/07/2026
Hay amistades que te quieren mientras no les pidas nada, mientras no crezcas demasiado, mientras tus sueños no les obliguen a mostrar si de verdad están para ti.
Porque apoyar no siempre es hacer un gran gesto. A veces es compartir una publicación, preguntar de verdad, recomendar tu trabajo, comprar algo pequeño, alegrarse por tus avances o estar ahí cuando empiezas algo y todavía no sabes si va a salir bien.
Y duele cuando quien decía quererte mira tu esfuerzo desde lejos, con curiosidad, pero sin implicarse nada.
Duele porque tú habrías estado. Tú habrías preguntado, comprado, compartido, celebrado. Tú habrías sentido ilusión por esa persona. Y entonces empiezas a darte cuenta de que no todo el mundo sabe alegrarse cuando te ve construir algo propio.
Psicológicamente, el apoyo de nuestro entorno importa mucho cuando emprendemos, cambiamos de vida o nos exponemos. Porque no solo estamos vendiendo un producto, una idea o un proyecto. También estamos poniendo una parte de nosotras ahí fuera. Y cuando la gente cercana actúa con indiferencia, puede tocar inseguridades muy profundas: “¿será que no creen en mí?”, “¿será que no vale tanto?”, “¿será que molesto hablando de esto?”.
Pero también hay personas que te devuelven la fe.
Personas que quizá no entienden del todo tu proyecto, pero lo apoyan porque eres tú. Que compran, comparten, preguntan, recomiendan o simplemente te hacen sentir que no estás sola remando.
Y esas personas valen oro.
A veces emprender también te enseña quién te celebra de verdad y quién solo te mira desde la grada esperando a ver si te caes o si triunfas.
Quédate cerca de quienes no necesitan que seas famosa, perfecta o exitosa para apoyarte desde el principio.
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