18/02/2024
Era lunes de junta laboral salimos de ahí e íbamos en el metro de pronto, Don Lalo un amigo talabartero me dice que onda pelón que vas hacer hoy, yo no tenía plan así que el me invitó a echarnos unas cervezas a su casa, vivía casi en frente del penal del topo chico, llegamos era una casa color verde muy grande para aquel hombre de edad avanzada, entre risas y tecates rojos me contó que se había quedado solo pues por una supuesta infidelidad su esposa lo había dejado y sus hijos se alejaron de él, me contaba cosas de su juventud y las cervezas de ese refrigerador mágico parecían no terminarse, de pronto se escuchó una voz femenina que gritaba Lalo, era una chava que iba a quitarle unos centavos a aquel amigo a cambio de caricias Don Lalo solo le dijo ahorita no y seguimos hurgando en el pasado del talabartero el cual me platicaba con nostalgia y alegría, decía que yo le recordaba muchas cosas en aquel entonces yo tendría algunos escasos 24 o 25 años mientras el tenía al menos el triple de mi edad, yo veía algo triste y oscuro en aquel lugar tal vez era la soledad así que le pregunté Lalo y a dónde sales a tomar pa divertirte, él contesto que a veces iba a un bar que estaba cerca de ahí pero acudía mucho malora, se me ocurrió una idea le dije acompañame a cobrar una lana y de ahí nos vamos a un bar al centro, me dijo al centro?, tengo años que no voy para alla, lo pensó unos segundos y dijo pues vamos, fuimos a cobrar un dinero y de ahí tomamos un taxi con rumbo a la gloriosa calle Villagrán, y nos metimos al Infinito un lugar de esos con olor revuelto a cigarro, cerveza, perfume femenino o body que pa mi es lo mismo y claro el aroma que no puede faltar a fabuloso del morado, mientras las chicas bailan y caminan entre las mesas en ropa interior entre sexy y vulgar pero eso sí en tacones del 12 y no importa la hora pues a pesar de que entramos a eso como de las 4 de la tarde ahí parecía de noche, Don Lalo me vio sonrió y diciendo pi**he pelón dónde me traes, al entrar un mesero nos abordo y e insistió en sentarnos en la pista, pedimos una cubeta de cerveza entre platicas, Don Lalo parecía espectador, así que le dije Lalo párate hablales pásala chido, mientras al mesero y compañeros de pista yo les comentaba que era mi abuelo, fue así como Don Lalo volvió a sentirse joven se paró mientras les hablaba las chicas mientras ellas con sonrisas y miradas de asombro hacían que aquel abuelo se la pasará bien, en eso todos aquellos desconocidos pero al fin compañeros pista coreaban "buelito buelito, buelito" el con una sonrisa y una cara de felicidad, yo gozaba su felicidad pues siempre me a gustado ver a las personas felices, pasamos un buen rato mientras nos tomamos unas cubetas, a él se le atoro entre la ropa de una femine un anillo que traía puesto, casi tumba a la muchacha pero ella vio que fue sin intención así que solo le acaricio su cabeza y le sonrió, salimos de ese lugar y no podía dejar pasar echarnos una torta de bistec de esas llenas de manteca, pero resabrosas, nos despedimos y me dijo tenía muchos años de no pasármelo tan bien Gracias, el abordo un taxi rumbo a su casa y yo tomé otro rumbo a la mía, dias después nos topamos en el trabajo y reíamos de aquella tarde, supe que el les platicaba a los compañeros a dónde lo había llevado como si fuese una gran hazaña, semanas después Don Lalo enfermo por comer comida enlatada en mal estado, ya no alcance a verlo, mi amigo talabartero murio, solo puedo decir que fue un buen compa, que le aprendí, que la pasamos bien, que esa tarde fue inolvidable y que antes de ese coreo de "buelito buelito buelito" tenía años de no oír gritar con tanta felicidad a extraños, pues años antes de ese suceso en aquellos lugares la raza coreaba con fervor "oso, oso, oso! Pero esa ya es otra historia