20/08/2013
Hola Mamitas, espero este les guste, por favor platiquenme sus comentarios...
¿POR QUÉ TUS HIJOS SE PORTAN COMO SE PORTAN?
Descubre a continuación seis simples y poderosas razones:
1.- PORQUE TÚ LOS DEJAS.
Hacen lo que hacen y se portan como se portan (pésimo), ¡porque tú se los permites!. Así de sencillo, los hijos se convierten en lo que son porque sus padres lo permiten. Si tus hijos están haciendo un desastre de su vida, esta respuesta no te va a gustar y darás un millón de excusas; le vas a echar la culpa a la música que escuchan, a las películas que ven, a los libros que leen (si es que leen), a la violencia que ven en la TV, al sistema educativo o a sus amigos. Has a un lado la cómoda indignación y piensa en esta verdad: Tus hijos son producto de tu manera de educarlos; así que, más bien, pregúntate primero: ¿Sabes educarlos?
2.- NO HAY CONSECUENCIAS DEL MAL COMPORTAMIENTO.
Los padres dejan hacer a sus hijos lo que quieran, con muy poca información de lo que es aceptable y lo que no lo es. Si ellos hacen algo mal, no hay consecuencias por el inaceptable comportamiento. Algunas veces les dices: "si haces esto te va a pasar aquello", o “si no haces aquello, te va a pasar esto". Después, ellos no hacen lo que tienen que hacer y ¡no pasa nada!, no cumples la promesa de las consecuencias advertidas. ¿Sabes en qué se convierte un padre que no cumple las consecuencias advertidas?, ¡en un MENTIROSO!; y eso es justamente lo aprenden tus hijos: ¡a mentir! Cumplir tus promesas de reprimendas es la mejor forma de educarlos, así ellos aprenderán a cumplir las suyas.
3.- LES DICES A TUS HIJOS QUE SON “ESPECIALES”.
Si eres de los que cree que su pequeño ángel es especial, lamento decirte que ¡NO LO ES!; si le dices a tus hijos que son especiales muy constantemente, los perjudicas más que ayudarlos. Tus hijos son especiales para ti y solo para ti, ¡NO LO SON PARA NADIE MÁS!. Tus hijos nacieron con todo tu amor y verlos crecer es toda una maravilla, sin embargo, cuando crecen y cruzan la puerta para ir a la escuela, solo son unos niños más en la lista de la escuela, y no hay nada de especial acerca de ellos. En el mundo real, tu hija no es una princesa, ni tu hijo un príncipe, ¡solo son unos niños más!. Los hijos deben entender y aprender a crecer sabiendo que al instante que dejen tus amorosos brazos y entren al mundo real, nadie los amará por la única razón de que ellos existen, como lo haces tú. Así que no los críes en una burbuja ni les hagas creer que la vida es un cuento color de rosa. Dales amor, ternura y quiérelos, pero siempre procurando educarlos en la realidad.
4.- HACES QUE SEAN LO MÁS IMPORTANTE EN TU VIDA.
Tú piensas que tus hijos son lo más importante pero NO es así; cuando dejas a tus hijos pensar que son la persona más importante en tu vida, ellos aprenden a manipularte y tu terminarás haciendo lo que ellos digan. Tus hijos son importantes y deberían ser amados incondicionalmente; pero los padres que ponen por encima de todo la felicidad de sus hijos y sacrifican su propia vida y algunas veces su matrimonio, entonces cuando acabe la labor como padre, tus hijos crecerán y te dejarán, e irán en busca de su propia felicidad y tú te quedarás, si bien te va, con tu esposo (a). Si todo tu tiempo y energía lo gastas únicamente en tus hijos, cuando ellos se vayan, tú no tendrás la certeza de que tu compañero(a) estará contigo; esa es una de las razones porque hay divorcios luego de que los hijos se van, pues la única cosa en común que tenían eran los hijos, y nunca trataron de alimentar el amor marital como lazo de unión. Esto mismo pasa con las madres y padres solteros, ellos gastan tiempo y energía en sus hijos, sacrifican su propia vida, pensando que lo mejor es servir a sus hijos y poner su vida "en pausa" mientras los ayudan a madurar, pero después los hijos se van y ellos se quedan solos y terminan tratando y viendo a su hijos de 50 años como si tuvieran 4.
5.- FALLAS AL ENSEÑARLES LA DIFERENCIA ENTRE DERECHOS Y PRIVILEGIOS.
Los hijos tienen los siguientes derechos: a la vida, a jugar, a la libertad de opinar, a una familia, a la protección contra el trato negligente, a la alimentación, etc. Los privilegios son concesiones ganadas por una acción determinada; a nuestros hijos les compramos cosas: lo más novedoso en videojuegos, ropa o zapatos de marca, una mascota, una bicicleta, celular, o los llevamos al cine o a vacacionar, y todo gratis, ¡a cambio de nada!. Aunque te sobre el dinero para complacer a tu querido “cachorro”, ¡TIENES QUE ENSEÑARLE A GANÁRSELO!. Tus hijos tienen que saber que las cosas que le gustan…¡cuestan!, y hay que pagar un precio por ellas. Esta forma de premiar su buen comportamiento te ayudará en la negociación de corrección de actitudes y comportamientos.
6.- NO SABES FORTALECER LA AUTOESTIMA DE TUS HIJOS.
La palabra autoestima es una palabra compuesta de auto (uno mismo) y estima (amor), es decir: amarse a uno mismo. Tú no les puedes proporcionar una valoración positiva de ellos mismos; confundimos el animarlos y apoyarlos con aumentar su autoestima y cambiamos la regla de "si tiene sana autoestima tendrá éxito en todo"; pero la realidad es al revés: "si tiene éxito en todo, fortalecerá su autoestima". Así que, si quieres que tengan autoestima saludable, enséñales a alcanzar sus éxitos. Si todo les resuelves, si no les asignas tareas domésticas, si les evitas sufrir, si no dejas que se caigan y se levanten solos, si todo les consientes, si les permites faltar a la escuela o no cumplir sus tareas, si los dejas dormir hasta que les dé la gana, si no les llamas la atención cuando hacen travesuras o cometen una falta de respeto, o interrumpen una conversación de adultos….¿sabes cuándo lograrán fortalecer su autoestima?: ¡NUNCA!
Los padres hoy NO SABEN EDUCAR, son permisivos, son blanditos y, en el afán de “no traumar a sus hijos”, ¡todo les pasan!. Los dos motores que han generado el caos actual son la culpa y la comodidad. Sí, la culpa por no estar el tiempo suficiente con los hijos, por dejarlos en la guardería para poder trabajar y comprar un automóvil envidiable, comprar ropa o artículos para el hogar (superfluos), o hacer el viaje de nuestros sueños, aunque el precio sea la perdición de nuestros hijos; preferimos pagarles guarderías, clases de natación, de música, de karate o de inglés, sin preocuparnos mejor de darles en persona y a diario la clase más importante: ¡la educación del hogar! . El segundo motor es la comodidad porque gracias al “bendito” Internet, a los videojuegos o a las malas amistades, los padres pueden tomar vacaciones de serlo; es más fácil que los vástagos se entretengan jugando horas enteras y hasta deshoras, que dedicarles tiempo para educarlos, leer con ellos, jugar, o charlar y alimentar la comunicación que nos permita saber en qué o con quién andan.
Finalmente, te preguntarás: “¿A partir de qué edad debo aplicar todas estas medidas?”, la respuesta es: ¡DESDE QUE NACEN! Si esperas a que lleguen a la adolescencia, cuando los hayas perdido y la vida te cobre y les cobre a ellos muy caro el precio de no haberlos educado a tiempo, ¡será demasiado tarde!. Y entonces vendrá el llanto, el conflicto, la desesperación y el tardío e inútil arrepentimiento; y tendrás que conformarte con ver tristemente como tus hijos, “únicos y especiales”, consiguen empleos mediocres por no haber estudiado y, entonces, intentarán seguir dependiendo de tu cobijo. Y tú, lo más seguro, por la terrible culpa, seguirás cometiendo el error de no dejarlos madurar y seguirlos manteniendo “para que no sufran”. O, lo que es peor, te verás convertido tempranamente en abuelo cuando ellos aún no saben ni siquiera tender su cama ni planchar su ropa; y así, para colmo de colmos, hasta acabarás manteniendo y maleducando a tus queridos, inocentes y “especiales” nietos.
De ti depende el futuro de tus hijos, su madurez y su bienestar. Si tú elegiste, consciente o inconscientemente, ser padre o madre, entonces: ¡HAZTE RESPONSABLE!