11/06/2020
Los clavos en la puerta.
Esta es la historia de un niño que todos los dias peleaba con todos, en casa, en la escuela, en el parque, etc...
Un día su padre le regaló una cajita. El niño muy contento abrió la caja y se llenó de asombro al ver que en la caja no había mas que clavos....
¡Es en serio papá, me regalaste clavos?! Por eso te odio! Nunca sabes lo que quiero!, el.padre se alejó y al pasar las horas se dirigió a la habitación del pequeño y le dijo:
"Hijo, cada vez que contestes mal, cada que pelees o que pierdas el control, clavaras uno de estos clavos en la puerta de tu habitación."
Ese día el niño clavo 28 clavos en su puerta.
Al día siguiente clavo 35, después 20 y así hasta que se dio cuenta que era más fácil controlar su ira que estar clavando tantos clavos diariamente.
Con el paso del tiempo el niño aprendía a controlar su ira y por ende, la cantidad de clavos a clavar disminuía, hasta que finalmente llegó el día en el que el pequeño, no perdió los estribos y no tuvo que clavar ningún clavo.
Su padre orgulloso dijo:
" Ahora, por cada vez que logres controlarte, quitaras un clavo de tu puerta"
Y así lo hizo el.pequeño, hasta que llegó el día en el que no había ni un solo clavo.
Conmovido por ello el padre lo tomó de la mamo y dijo:
"Haz hecho bien cariño, pero ¿ves todos estos huecos? La puerta nunca volverá a ser la misma, estará llena de huecos de ahora en adelante. Cuando dices cosas con rabia pasa lo mismo en las personas, les dejas una cicatriz igual a esta.
Y no importará cuantas veces pidas perdón, ni la puerta ni la persona volverán a ser las mismas, la herida seguirá ahí. Una herida verbal es tan dolorosa como una física.
Hay daños que son irreversibles y no hay perdón que los sane."
El niño comprendió lo que su padre quizo enseñarle, lo agradeció profundamente y se dio cuenta que al enojarse causaba daño a los demás.
A partir de ese momento, decidió que actuaría guiado por el amor y no.por la ira.
Y tú, cuantos clavos o agujeros tienes en tu puerta?!