31/08/2024
Querido hijo,
Hoy, con el corazón lleno de emociones encontradas y las palabras bailando en mi mente, me siento en la necesidad de expresar lo que habita en lo más profundo de mi ser. Quiero que sepas que mi amor por ti es incondicional, que mi deseo más profundo es verte sano, feliz y en paz. Sin embargo, mi miedo más grande es perderte.
Cada día que veo cómo la sombra de la adicción se cierne sobre ti, siento un n**o en la garganta y un peso en el corazón que me recuerda la fragilidad de la vida y la incertidumbre del mañana. Mi mayor temor es que la adicción te robe la luz, la alegría y la esencia misma que te hace ser quien eres.
Anhelo el día en que encuentres el camino de la recuperación, en el que te liberes de las cadenas de la dependencia y recuperes tu libertad y tu poder interior. Quiero ser testigo de tu renacimiento, de tu resiliencia y de tu fortaleza al enfrentar los desafíos que la vida te presenta.
Sin embargo, mi querido hijo, también sé que este camino es tuyo y solo tú puedes recorrerlo. Mi papel es el de apoyarte, amarte y estar presente en cada paso, pero también de soltarte y permitirte tomar las riendas de tu vida, asumiendo la responsabilidad de tus acciones y decisiones.
En medio de las noches oscuras y los días difíciles, mi amor por ti brilla como una estrella guía, recordándote que no estás solo en esta batalla, que siempre estaré aquí para ti, para sostenerte cuando te sientas débil y para celebrar contigo cada victoria, por pequeña que sea.
Mi miedo es perderte, pero mi esperanza es verte sanar, crecer y renacer de las cenizas como el ser maravilloso que eres. Confío en tu fuerza, en tu valentía y en tu capacidad de superar este desafío. Recuerda que, pase lo que pase, mi amor por ti nunca se desvanecerá, siempre estará aquí, como un faro de luz en medio de la oscuridad.
Con todo mi amor y mi profunda gratitud por ser tu madre,
Atte.
La mamá de un adicto.