09/08/2023
Una de las cosas que cambian con la maternidad son nuestras amistades, no todo nuestro circulo tolera el nuevo yo que nace junto con el pequeño.
Cuantos comentarios has escuchado que dicen "es que ahora que es mamá" y se complementan con "no puede salir, no puede tomar, no tiene tiempo" ¡Hasta cuándo nos aíslan! Somos las mismas mujeres, pero ahora con hijos/as, quizá con más estrías y con un resto de peso que nos quedará por siempre, pero somos las mismas mujeres que disfrutaban de la compañía de sus amigas en torno a un café, un té, o una cerveza. Las mismas que cantaban karaoke, las mismas que disfrutaban de comentar la novela de la tarde; solo que ahora con mucha necesidad de ser escuchada, apañada y regaloneada. La misma mujer que antes contaba sus dramas de amores, de trabajo, de familia, que hoy necesita compartir sus agobios, sus miedos y esperanzas, requiriendo más que nunca de la risa de su amiga y de la mirada cómplice que otra mujer de cariño genuino puede otorgar. Porque criar cansa, agota, asusta, nos pone la vida “patas pa’ arriba” y muchas veces necesitamos sentir que la que fuimos antes de ser madre, sigue ahí.
Es por eso que hoy propongo etiquetes o compartas este post con esa amiga que se quedo aunque no es mamá, esa amiga que te acompaña al supermercado con tu hijo, esa amiga que aunque no esta fisicamente siempre te escribe, esa amiga que acomoda su agenda para estar cantando "Feliz cumpleaños" contigo en el cumpleaños de tu hijo, esa amiga que fue mamá antes que tu y sabe a todo lo que te enfrentas o simplemente esa amiga que conociste maternando y ahora es tu fiel compañera.