28/04/2025
Hay un capítulo de “Hey Arnold” en donde Arnold hace una lista de cosas que le gustaría hacer en su sábado perfecto. Sin embargo llega el atardecer y no logra completar ninguna de ellas.
Arnold sube a la azotea frustrado y entonces aparece su abuela, que llegó ahí flotando y... ¿tocando el piano?.
Su abuela quería meter el piano por la puerta principal pero no hubo forma, así que contrató una grúa para subirlo a la azotea.
La abuela empieza a tocar y cantar, despreocupada de la vida.
Le dice a Arnold que se una, pero éste le dice que no tiene ganas de nada. “Todo le salió mal, la vida es injusta”.
Unos globos aparecen. Arnold se asoma, mira hacia abajo y se da cuenta de que una camioneta conducida por payasos de fiesta acaba de chocar, y los globos que venían dentro se escaparon. Por si fuera poco uno de los payasos es arrestado.
Arnold se da cuenta que su día pudo ser peor, como el de los payasos. Intenta agarrar un globo pero el aire se lo impide. Intenta calmarse pero los globos lo despeinan.
Entonces entiende que sólo debe fluir y dejar que el viento se lleve los globos, como el tiempo se lleva los problemas.
Este episodio es bellísimo no sólo por el paisaje que se mira desde la azotea, el cual parece sacado de una pintura de museo. La lección es... que así es la vida. Arnold acepta que nada salió como planeaba pero está bien. Se une tocando la armónica a la canción de su abuela, y el episodio termina con un plano de los globos cruzando sobre la azotea.
Cuando nada sale bien, lo mejor que puedes hacer es disfrutar el momento con las personas que tienes a lado. Un episodio con final sumamente relajado.