23/07/2021
El telar de cintura es un instrumento que desde la época prehispánica auxilió a la mujer mesoamericana en la elaboración de la indumentaria, le permitió desarrollar su creatividad y plasmarla en una variedad de telas. Está formado principalmente por dos grupos de hilos: la urdimbre, que son los hilos verticales que definen el largo y ancho del tejido, y la trama, las hebras que se entrecruzan horizontalmente con la urdimbre.
Para armar un telar se deben atar los extremos de la urdimbre a dos maderas o palos llamados enjulios que soportarán el tejido y definirán la anchura. El extremo superior del telar se debe afianzar a un punto fijo ̶ puede ser un árbol o un poste‒, mientras que el inferior se sostiene con un mecapal, un tipo de faja que la tejedora sujeta con su cintura para tensar el telar.
Las técnicas empleadas y las formas básicas de los diseños se conservan gracias a los sueños de las tejedoras y a la memoria de las ancianas, las cuales mantienen la representación de figuras antropomorfas, zoomorfas y fitomorfas.
Estas prendas tejidas en el telar de cintura pueden considerarse verdaderas obras de arte que atesoran la ideología y la cosmovisión de los serranos que las tejieron, cuya herencia cultural es un factor que los une como grupo lingüístico y transmite a las nuevas generaciones la experiencia cultural, la lengua y la identidad.